Degradación - Causas propias de la construcción

Emplazam lento
El emplazamiento de una construcción en un lugar determinado producirá por esta simple razón una serie de condicionantes directos, que incidirán positiva o negativamente sobre ella y que en muchos casos serán el origen de patologías posteriores. Estos condicionantes pueden ser:

• El tipo de terreno sobre el que se asienta la construcción que, por sus características geofísicas, debe ser capaz de soportar las cargas que se le transmitan a través de los cimientos y resultará la garantía para la solidez y la estabilidad de todo el conjunto.

• La topografía del terreno también incidirá de forma significativa en cuanto que sea un terreno llano o abrupto, cercano a cursos de agua o en zona sísmica, entre otros.

• Las condiciones climáticas son muy variables en función del emplazamiento y cualquier construcción que se realice debe tener la capacidad de responder a los agentes agresivos vinculados a estas condiciones (figura 3.2).
Fachada de una iglesia orientada al norte, lo que provoca humedades que a suvez provocan la aparición de moho.
Figura 3.2. Fachada de una iglesia orientada al norte, lo que provoca humedades que a suvez provocan la aparición de moho.
• La agresividad del medio en un mismo emplazamiento también será variable según la orientación que presente el elemento al sol o al viento, entre otros.

Construcción
Las características constructivas de los componentes de la construcción serán determinantes frente a su comportamiento y durabilidad.

El proyecto, como documento en el que se habrá definido cada uno de los componentes, sus características, dimensiones, sistemas de protección, etc., será en buena medida responsable del comportamiento de la construcción una vez acabada, tanto proporcionando una buena respuesta a las solicitaciones como presentando problemas por un planteamiento incorrecto. Los errores de proyecto pueden suponer el 50% de las patologías que presentan las construcciones, tanto por el uso de materiales inadecuados como por adoptar soluciones constructivas incorrectas o también por infravaloración de los esfuerzos verticales, horizontales u oblicuos a que están sometidos los elementos estructurales.

Estas causas se pueden deber a lo siguiente:

• La forma de ejecutar los trabajos previstos, sin seguir con precisión los parámetros definidos en el proyecto, buscando las soluciones constructivas más sencillas y fáciles, o cometiendo errores en la disposición de los diferentes componentes estructurales introducirá factores de desequilibrio que generalmente provocarán la degradación parcial o total de la construcción (figura 3.3). Los problemas vinculados con la ejecución representan el 30% de las patologías que se aprecian.

Detalle de una junta mal ejecutada en un muro de hormigón.
Figura 3.3 Detalle de una junta mal ejecutada en un muro de hormigón.
• Los diferentes materiales que forman parte de una construcción presentan unas características dimensionales, forma de elaboración, capacidad físico-mecánica, etc., que los hace más o menos aptos para desarrollar una determinada labor, la adecuación precisa de cada material a su función es el factor imprescindible para el correcto funcionamiento del conjunto (figura 3.4). A este apartado le corresponde el 15% de las patologías detectadas.

Detalle de un voladizo en el que se ha realizado un falso techo inadecuado.
Figura 3.4 Detalle de un voladizo en el que se ha realizado un falso techo inadecuado.
• Al margen de la calidad del proyecto, de la ejecución y de los materiales que conforman cualquier elemento arquitectónico, éste tendrá una vida útil limitada que resultará variable para cada uno de sus componentes en función de diversos parámetros, como son sus propias características, y el uso y los agentes agresivos que incidan sobre él (figura 3.5). La previsión de realizar un mantenimiento adecuado resulta primordial para evitar la degradación y aumentar la durabilidad.

Uso de piedra caliza en un muro que ha sido erosionado por la acción del agua de lluvia.
Figura 3.5 Uso de piedra caliza en un muro que ha sido erosionado por la acción del agua de lluvia.

Causas de Degradación de las Edificaciones.

A la hora de realizar un Informe de Inspección cte una edificación o construcción se observa que una patología es debida generalmente a varias posibles causas, como, por ejemplo, la fisura provocada por un asiento diferencial de un edificio que deja al descubierto la posibilidad de filtración atmosférica hacia el interior de una construcción o la fisura creada por dilatación o expansión de los solados de Las terrazas o azoteas, que da lugar a filtraciones (figura 3.1).

La determinación precisa de todas y cada una de las causas será la única garantía de que la solución adoptada para La adecuación o rehabilitación sea la adecuada y, por tanto, condiciona para elegir los materiales y las soluciones constructivas necesarias para realizarlas con éxito.
Expansión por humedad en el solado de una terraza-jardín.
Figura 3.1 Expansión por humedad en el solado de una terraza-jardín.
El anáilsis de las causas por las que se degradan las construcciones queda refiado en la tabla 3.1.

Como se observa en la tabla 3.1, las causas pueden ser, por una parte, propias del edificio como demento físico, relacionadas directamente con su origen y la naturaleza de sus componentes y, por otra parte, las causas debidas a los agentes externos, con diferentes grados de agresividad.

Tabla 3.1. Causas dc degradación de las edificaciones. 
Causas dc degradación de las edificaciones.

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Presión del Agua sobre las Construcciones.

A diferencia de la humedad atmosférica, en que el agua entra puntualmente a causa de la lluvia, en el caso de una azotea o jardín (figura 2.19) que, por defecto del drenaje, el agua se queda embalsada puede provocar filtraciones debidas a la presión que ejerce sobre las paredes.

A veces es difícil diferenciar una humedad de tipo atmosférico de una humedad de filtración por presión, pero observando la figura 2.20 es posible darse cuenta de que depósitos, piscinas y aljibes, donde se acumula agua que ejerce presión y llega a penetrar o a salir al exterior en el momento en que aparece una microfisura, provocan fugas de agua (figura 2.21).

Humedades debidas a la presión del agua que ha provocado el desconchamiento del revestimiento.
Figura 2.19 Humedades debidas a la presión del agua que ha provocado el desconchamiento del revestimiento.
Depósito afectado por la presión del agua y aparición de microfisuras.
Figura 2.20 Depósito afectado por la presión del agua y aparición de microfisuras.

Estas vías de agua suelen aparecer con frecuencia en los sótanos de los edificios por donde entra el agua, o por los muros o las soleras. En el caso de la solera es mucho más peligroso pues da lugar a embalsamientos de las aguas, mientras que si son por los muros de cimentación se puede resolver utilizando los sistemas de cámaras bufas o tratándolos con morteros especiales como se verá más adelante.

Humedad por filtración en un sótano.
Figura 2.21. Humedad por filtración en un sótano.

Formas de Presentación de la Humedad en las Construcciones.



Según lo comentado anteriormente, la humedad se presenta de varias formas en la construcción y se engloba en varios grupos:


• Humedad capilar o por remonte capilar procedente del agua subterránea.
• Humedad atmosférica o por agua de lluvia.
• Humedad por filtración.
• Humedad por condensación o por variación de temperatura.
• Humedad de tipo accidental.


Humedad capilar o por remonte capilar
Es la humedad que aparece en las zonas bajas de las construcciones, en cimentaciones o muros, en contacto con el terreno (figura 2.5).
Mancha producida por remonte capilar en un muro en contacto con el suelo.
Figura 2.5 Mancha producida por remonte capilar en un muro en contacto con el suelo.

Esta humedad puede ser debida a que los materiales absorben el agua del terreno a través de la cimentación o muros. Las humedades de remonte capilar pueden ser permanentes cuando el nivel freático del terreno está muy alto, o pueden ser temporales o accidentales cuando están relacionadas con las condiciones meteorológicas (suelen aparecer en invierno y secarse en verano).

Agua en el suelo
Los poros del suelo están llenos de aire y agua. Analizando el corte del terreno se distinguen tres estados diferentes (figura 2.6):

 Seccion en un terreno.
Figura 2.6 Seccion en un terreno.

• En un caso extremo todos los poros están llenos de aire, es decir, el suelo está totalmente seco.
• En otro caso límite los poros están completamente llenos de agua, por ejemplo, en suelos situados bajo la capa freática (suelo saturado).
• En el estado intermedio los poros están ocupados en parte por el aire y en parte por el agua. Éste es el caso de los suelos situados por encima de una capa freática (suelos semisaturados).

Agua situadti por encima del nivel freático
Esta agua se mantiene en el suelo mediante fuerzas superficiales o capilares y, por tanto, no puede moverse libremente.

Según la forma de unión con las partículas deF suelo puede distinguirse:

• Agua higroscópica o agua de constitución que es retenida por las fuerzas de atracción de las partículas del suelo. Rodea los granos con una disposición molecular muy cerrada.
Como consecuencia de esta envoltura acuosa existe en los suelos cohesivos no saturados una atracción mutua de las partículas, de tipo superficial (cohesión).
• Agua absorbida que se mantiene en contacto con las partículas del suelo mediante fuerzas de tensión superficial. Se puede distinguir:

1. La película acuosa adsorbida que envuelve los granos del suelo formando una segunda capa.
2. El agua que llena los pequeños ángulos de los poros.
3. El agua absorbida presenta una cierta viscosidad y es independiente del agua libre.

• Agua capilar que tiene su origen en el agua que asciende desde la capa freática por la capilaridad de los pequeños canalículos del suelo, manteniéndose suspendida por efecto de la tensión superficial.
En la zona inmediatamente por encima del nivel freático el agua capilar llena todos los poros (zona de capilaridad completa). A mayor altura solamente algunos poros están llenos de agua (agua colgada), quedando el resto ocupados por aire (zona de capilaridad abierta).
• Agua infiltrada que representa el medio de unión entre el agua de lluvia y el agua freática, contribuyendo al mantenimiento de esta última. Por efecto de la gravedad el agua infiltrada se convierte en agua freática. En su camino contribuye a la formación del agua absorbida y capilar de las capas atravesadas y solamente el volumen sobrante llega a alcanzar finalmente el nivel freático.

Humedad atmosférica o por agua de lluvia
La humedad atmosférica es la que produce el agua de lluvia ai contacto con ia construcción. Sin embargo, los métodos ylos materiales utilizados para ejecutar las construcciones se diseñan para evitar la penetración del agua de lluvia.

La utilización de un material u otro dependerá de la orientación, de los vientos dominantes e incluso de las inclemencias del tiempo, evitando utilizar materiales no preparados para ello. En la figura 2.7 se observa el lavado que sufre un revestimiento a causa del agua de lluvia, la cual actúa como erosionante.

Esosión producida en una pared enfoscada a causa de la lluvia.
Figura 2.7 Esosión producida en una pared enfoscada a causa de la lluvia.
Con el paso del tiempo la lluvia creará una mancha de humedad que se comunicará a los materiales más o menos porosos que componen los muros exteriores y/o incluso de la cubierta del edificio, tratando de establecer constantemente un equilibrio higrométrico.

Así, en días húmedos y durante las lluvias y nevadas, la humedad de la atmósfera penetraría en tos poros de las piedras, los ladrillos y los morteros, hasta saturarlos de agua. Contrariamente, en días secos y de sol, la atmósfera absorberá la humedad contenida en los muros y producirá su evaporación.

La utilización de materiales muy porosos, como son los productos cerámicos en los revestimientos de fachadas, por su propia naturaleza absorben el agua de lluvia hasta saturar los poros, como se observa en la figura 2.8.

Humedad atmosférica en una facada de ladrillo visto.
Figura 2.8 Humedad atmosférica en una facada de ladrillo visto.

Sin embargo, en otras ocasiones estos poros se llenan de suciedad producida por la contaminación o por elementos constructivos oxidantes, que con la ayuda del agua de lluvia favorecen la aparición de manchas en los revestimientos (figura 2.9).

Manchas en un revestimiento debidas a la humedad atmosférica.
Figura 2.9 Manchas en un revestimiento debidas a la humedad atmosférica.
Vierteaguas de cubierta.
Figura 2.10 Vierteaguas de cubierta.

Remates de una cubierta.
Figura 2.11 Remates de una cubierta.

Las fachadas de las construcciones se decoran con elementos o sistemas constructivos (alfeizares, albardillas, goterones, etc.) cuyo fin es la evacuación del agua de lluvía, de manera que ésta caiga por gravedad, no resbalando a lo largo de ella (figuras 2.10 y 2.11).

El agua de lluvia que cae sobre una cubierta se conduce al exterior utilizando aleros o vuelos, o se recoge mediante canalones que la conducen hacia los bajantes (figura 2.12). La disposición de los elementos de cubierta debe tener la forma y disposición adecuada para facilitar la recogida y la evacuación de manera que nunca quede acumulada, aunque a veces una mala ejecución da lugar al embalsamiento de las aguas, con el consiguiente riesgo (figura 2.13).

Detalle de ka reciguda de agua mediante canalón en una cubierta.
Figura 2.12 Detalle de ka reciguda de agua mediante canalón en una cubierta.
Mancha producida por el embalsamiento de aguas en una azotea.
Figura 2.13 Mancha producida por el embalsamiento de aguas en una azotea.

Generalmente las humedades de tipo atmosférico dan lugar a filtraciones puntuales y se deben generalmente a una mala ejecución de los sistemas constructivos. Bastará entonces con tratarlas, como se verá más adelante.

Humedad por condensación
Esta humedad se produce cuando el vapor de agua existente en el interior de una construcción entra en contacto con superficies frías como, por ejemplo, el aluminio de una ventana o el cristal, o una canalización de acero, formando pequeñas gotas de agua. Este fenómeno se suele dar en invierno y favorece la creación de microorganismos que son perjudiciales para la salud, alterando la estética de la construcción.

Humedad contenida en la atmósfera
El aire ambiente contiene siempre una cierta cantidad de vapor de agua. La cantidad de humedad tiene un límite que varía según la temperatura del aire.

Así, por ejemplo, a 10°C el aire puede contener, como máximo, 9,39 g de vapor de agua por cada metro cúbico. Si la temperatura es de 15 °C, esta cantidad máxima es de 12,82 g. Cuando el aire contiene el máximo de vapor de agua que admite, de acuerdo con su temperatura, se considera que está saturado de humedad.

A veces suele suceder que el aire, que está a una temperatura determinada, está envuelto por superficies más fn’as. Es el caso de un edificio con buena calefacción, pero con mal aislamiento en las paredes y los techos, o simplemente tiene una falta de ventilación.

En este caso, el frío de las paredes se transmite a las capas de aire que están en contacto con ellas; este aire baja de temperatura y origina condensaciones que pueden provocar por ejemplo, el desprendimiento de los revestimientos, como las pinturas de tipo plástico (figura 2.14).

Desprendimiento de la pintura por efecto de las condensaciones.
Figura 2.14 Desprendimiento de la pintura por efecto de las condensaciones.


Sin embargo, todos los materiales deben mantener una cierta humedad y, a veces, suprimir las condensaciones puede resultar gravoso. Por tanto, se puede deducir que no se debe tratar de suprimir completamente las condensaciones, sino que deben evitarse las condensaciones exageradas (figura 2.15); las condensaciones accidentales y ligeras (sobre todo las que pueden ser absorbidas por los paramentos) no son, en general, peligrosas, ya que ayudan a mantener un cierto equilibrio en los materiales, sobre todo si se trata de madera.

Mancha producida por condensación (cerramiento de piscina pública cubierta), aunque a simple vista parece una humedad de carácter atmosférico.
Figura 2.15 Mancha producida por condensación (cerramiento de piscina pública cubierta), aunque a simple vista parece una humedad de carácter atmosférico.

Son las condensaciones que se producen sobre la superficie interior y aparente de los muros e incluso en las instalaciones que discurren por los falsos techos las que provocan la humedad debida a las condensaciones.

Humedad de filtración por presión
Es aquella causada por la penetración directa del agua en el interior de los edificios a través de los muros (figura 2.16) debido a corrientes de agua creadas accidentalmente, por ejemplo, en jardines o por escorrentía de las aguas de lluvia hacia ellas, caso en que el agua es la que ejerce presión sobre la construcción.

Ejemplo de una filtración por presión.
Figura 2.16 Ejemplo de una filtración por presión.

Agua freática
Es el agua que se mueve libremente por el terreno sometida únicamente a la fuerza de la gravedad y saturando todos los poros. Las capas que contienen agua freática se denominan acuíferos. La parte inferior de estas capas está constituida por un suelo impermeable o una base rocosa. La superficie superior es el nivel freático. El agua freática puede ser por una corriente de filtración de aguas o ser un manto subterráneo en reposo, como el que se observa en la figura 2.17.

Agua freática en reposo.
Figura 2.17 Agua freática en reposo.

Entre los diversos tipos de agua freática se pueden citar:

• Agua freática libre, no sometida a presión: en su superficie se equilibran las presiones del agua y del aire.
• Agua libre suspendida: bajo la base del acuífero existe otra zona con poros rellenos de aire.
• Agua artesiana, encerrada bajo presión.
• Acuíferos independientes y separados por capas impermeables.

En la mayoría de los casos no puede evitarse que el suelo sea húmedo. Pero el suelo puede estar saturado o no de humedad, es decir, que los poros pueden o no estar llenos de agua líquida. Una gran parte del suelo siempre está saturada de agua, formándose la capa de agua subálvea o freática.

El nivel de la capa (nivel freático) varía ligeramente durante el transcurso del año y con las lluvias, pero sigue más o menos la configuración del suelo, aproximándose más a la superficie en los fondos que en los promontorios. Por lo que, en general, interesa construir en los lugares elevados, siempre que se pueda (fig. 2.18).

 Cimentación enterrada y muy cercana al nivel freático ya que toda la superficie de cimentación está siendo tratada.
Figura 2.18 Cimentación enterrada y muy cercana al nivel freático ya que toda la superficie de cimentación está siendo tratada.

El nivel freático puede cambiar no sólo según la estación del año sino también por circunstancias imprevisibles o poco previsibles. Por ejemplo:

• Una corriente subterránea de agua puede desviarse por efecto de una obra vecina (muro de un sótano, túnel, construcción subterránea o simplemente deprimida, etc.), afectando a las fincas incluso algo alejadas.
• El cambio progresivo de zona agrícola a zona industrial puede acarrear un aumento de la humedad del suelo, al no ser absorbida por los vegetales.
• El cambio climático, que hace que zonas consideradas húmedas dejen de serlo por variación y aumento de la temperatura, hace descender el nivel de las aguas subterráneas a límites impensables, provocando incluso el vuelco de construcciones.

>>>  Presión del agua sobre las construcciones

Humedad accidental
Se puede decir que cuando en una construcción, que se considera impermeabilizada y que cumple con todos los requisitos y las normas establecidas, todavía aparece humedad es porque el agua ha penetrado de forma accidental.

Las humedades accidentales suelen ser las provocadas por escapes en canalizaciones o defectos de sellado en los materiales tradicionalmente impermeables, como son los azulejos y los suelos de los locales húmedos (baños, cocinas y lavaderos).

Son humedades de tipo puntual y mediante sellado o reparación del elemento que las provoca desaparece.
En la imagen de la figura 2.22 se observan manchas de humedad ya secas, provocadas por roturas en los bajantes de un sótano.

Humedad accidental.
Figura 2.22 Humedad accidental.

Las roturas y los escapes en las conducciones son generalmente determinables y perfectamente reparables. Pero a veces están ocultas y dan lugar a fenómenos confundibles como condensaciones o penetración de humedad del exterior, como se podría pensar en la imagen antenor.

Estas humedades pueden llegar a ser peligrosas, e incluso pueden desmoronar materiales constructivos. En la imagen de la figura 2.23 se observa la humedad creada por la picadura de un bote sifánico, que gota a gota erosionó la bovedilla cerámica del forjado. En la figura 2.24 un poro en un manguetón provocó una humedad accidental que en un principio se pensó que era por condensación.

Efectos provocado por una fuga en un bote sifónico empotrado.
Figura 2.23 Efectos provocado por una fuga en un bote sifónico empotrado.
Efectos provocados por un fuga en un manguetón de un baño.
Figura 2.24 Efectos provocados por un fuga en un manguetón de un baño.

También se provocan humedades accidentales por la dejadez en las construcciones o por falta de mantenimiento o limpieza de éstas. En la figura 2.25 se observa la gran posibilidad de que por falta de limpieza de la cubierta pueda provocarse el rebosamiento de las aguas fuera de la canal de las tejas, produciendo filtraciones accidentales, en el caso de que por la parte inferior no estuviera impermeabilizada la cubierta, como sucede algunas veces.

 Falta de limpieza en una cubierta.
Figura 2.25 Falta de limpieza en una cubierta.

También se observa en la figura 2.26 la posibilidad de penetración de agua de forma accidental por defecto de sellado en la medianería de dos edificaciones, a pesar de que a una de ellas teóricamente se le ha puesto una albardilla.

Falta de sellado en la medianería de dos edificaciones.
Figura 2.26 Falta de sellado en la medianería de dos edificaciones.

Detección de la Humedad en la Contrucción.


En la actualidad, la inspección de una construcción requiere realizar un análisis o estudio de la humedad ya que, como se ha comentado, es una de las patologías más frecuentes.

Al realizar estos análisis, a veces la humedad se manifiesta y se puede evaluar un dictamen o informe; pero la humedad es muy peligrosa para algunos materiales y, sin embargo, no es detectable por los sentidos y es necesario utilizar aparatos que la analicen. El analizador de la humedad más usado es un higrómetro.

Al inspeccionar la presencia de humedad en una construcción no interesa obtener el porcentaje del contenido de ésta; pero no informa de si un material está húmedo o seco. Por ejemplo, si se observa un material e indica el 5% esto puede sugerir que si el material es madera está muy seca, sin embargo, para un mortero de cemento es húmedo y para un revestimiento de yeso también.

De todos los materiales que se encuentran en los edificios, la madera es uno de los que más se benefician de la medición del porcentaje del contenido de humedad, ya que el resultado es significativo, en el sentido de que generalmente se conoce y acepta que la madera se pudre cuando está más húmeda que el 20%.
Condensaciones o infiltraciones.

Ya se ha comentado que se puede medir el contenido de humedad de un soporte con ayuda de medidores o higrómetros. Pero cuando se obtiene ese valor no se es capaz de analizar la procedencia de la humedad.




Condensaciones o infiltraciones
Ya se ha comentado que se puede medir el contenido de humedad de un soporte con ayuda de medidores o higrómetros. Pero cuando se obtiene ese valor no se es capaz de analizar la procedencia de la humedad.
Un caso muy concreto es saber diferenciar si un soporte o pared tienen un problema de condensación, capilaridad o infiltración (figura 2.1). Estos dos fenómenos suelen ser confundidos, dado que visualmente presentan los mismos síntomas y desgraciadamente las mismas consecuencias.

Mancha producida por filtración de un jardín trasero al muro, aunque aparentemente parece un remonte capilar.
Figura 2.1 Mancha producida por filtración de un jardín trasero al muro, aunque aparentemente parece un remonte capilar.

Un método sencillo y casero para diferenciar uno y otro problema consiste en situar una hoja de papel de aluminio doméstico, de 25 x 25 cm, aproximadamente, en el muro húmedo y fijarlo con ayuda de una cinta adhesiva, sellando completamente los cuatro bordes en toda su longitud; se mantiene la hoja sin tocar durante un mínimo de 3 días, pasados los cuales puede despegarse y observar la cara interna.
Si la cara interna está húmeda, el muro tiene penetración de agua de uno u otro tipo (por infiltración o capilaridad); si la cara en contacto con el muro permanece seca, y en cambio la cara exterior está húmeda, se trata de un problema de condensación.

Diagnóstico completo
Sería una imprudencia llevar a cabo una inspección sin un higrómetro, pero no sería menos imprudente fiarse sólo de un higrómetro para realizar el diagnóstico completo ya que con frecuencia, tal y como se ha observado, se confunden las distintas procedencias de la humedad y luego se recomienda la impermeabilización o tratamiento equivocado o incluso inadecuado (figura 2.2).


Humedad producida por infiltración, que ha provocado una mancha de aspecto desagradable, y no por condensación.
Figura 2.2 Humedad producida por infiltración, que ha provocado una mancha de aspecto desagradable, y no por condensación.
Existe una amplia gama de aparatos para llevar a cabo el estudio y control ambiental de una construcción y de su entorno. Los más usados frecuentemente son los que se citan a continuación:

Psicómetros
Son instrumentos que miden la humedad relativa del aire, según ia cliterencia de temperatura que se establece entre un termómetro seco y otro con el bulbo húmedo a causa de la evaporación acelerada por una corriente de aire.

Termohigrómetros (figura 2.3)
Son instrumentos que miden la humedad relativa del aire, la temperatura y el punto de rocío. Hay dos tipos fundamentales: los electrónicos, basados en las variaciones de conductividad eléctrica, en función de la humedad, y los de membrana o cabellos, en los que generalmente el sensor de temperatura es el bimetal.

Modelo de termohigrómetro.
Figura 2.3 Modelo de termohigrómetro.

Termohigrógrafos (figura 2.4)
Son instrumentos que, según cualquiera de los sistemas anteriores, registran de forma continuada los valores de temperatura y humedad ambientales, y pueden obtener resultados gráficos diarios, semanales y mensuales, entre otros.

Modelo de termohigrófo.
Figura 2.4 Modelo de termohigrófo.

Termómetros
Son instrumentos que miden la temperatura ambiental, según la dilatación de líquidos, la dilatación diferencial de dos metales o la variación de la resistencia eléctrica en función de la temperatura.

El estudio y análisis de cado uno de los resultados facilitarán la realización de la procedencia de la jumedad y se podrá emitir un juicio adecuado.

Porosidad y Estanquidad en la Construcción.

Porosidad y absorción
Como consecuencia de la estructura interna, cada material posee una cantidad de poros o huecos, en su interior, expresándose la porosidad como la relación que existe entre el volumen que ocupa una pieza con respecto al volumen que ocupan los poros, es decir,

Donde:
• n: porosidad.
• vp: volumen ocupado por los poros.
• vt: volumen total de la pieza.

Es evidente que cuando más poroso es un material mayor capacidad tiene de absorber un líquido interiormente (figura 1.7).

Absorción por porosidad de un revestimiento.
Figura 1.7 Absorción por porosidad de un revestimiento.

La absorción es un índice que indica la capacidad de absorber un líquido, generalmente agua, que tienen todos los materiales de construcción. Este índice es muy importante, pues un material no poroso no podrá ejecutarse con materiales impermeabilizantes de dispersión acuosa o mediante pintura, tratamiento de mortero, ya que sería incapaz de absorber la humedad.

Además, un material sin absorción debe dejar pasar el vapor de agua para poder transpirar y, por tanto, ventilarse, para &.4tar ciertas patologías.

Estanquidad
Es la capacidad de un material de impedir totalmente el paso del agua líquida. Los materiales que puede decirse que son estancos por naturaleza son los plásticos.

No hay que confundir este concepto con impermeabilidad que es la resistencia que ofrece un material al paso del agua líquida, pero no el paso del vapor de agua. Un material estanco es una botella de agua de polietileno, mientras que una pintura plástica no deja pasar el agua de lluvia, pero permite transpirar, es decir, evaporar agua; sin embargo es un material impermeable (figura 1.8).

 Ejemplo de una jardinera impermeabilizada y estanca.
Figurea 1.8 Ejemplo de una jardinera impermeabilizada y estanca.
Precisamente, a la mayoría de los materiales se le someten a pruebas de estanquidad. En el caso de una carpintería, este ensayo se realiza con un difusor de ducha, conectado a una manguera, y se proyectará agua en forma de lluvia sobre la carpintería recibida en la obra y acristalada. Este ensayo se realizará durante 8 horas (figura 1.9).

Detalle de una unión en la ventana con cerramiento sellada con materiales de estanquidad.
Figura 1.9 Detalle de una unión en la ventana con cerramiento sellada con materiales de estanquidad.

Se realizará uno por cada 20 unidades y se considerará no aceptable cuando se produzca penetración de agua en el interior de la carpintería.

Capilaridad en la Construcción.

Se denomina capilaridad a la elevación o depresión de la superficie de un líquido en la zona de contacto con un sólido, por ejemplo, en las paredes de un tubo (figura 1.5).

Este fenómeno es una excepción a la ley hidrostática de los vasos comunicantes, según la cual una masa de ilquido tiene el mismo nivel en todos los puntos; el efecto se produce de forma más marcada en tubos capilares, es decir, tubos de diámetro muy pequeño.

La capilaridad, o acción capilar, depende de las fuerzas creadas por la tensión superficial y por el mojado de las paredes del tubo. Si las fuerzas de adhesión del líquido al sólido superan a las fuerzas de cohesión dentro del líquido (tensión superficial), la superficie del líquido será cóncava y el líquido subirá por el tubo, es decir, ascenderá por encima del nivel hidrostático.

La absorción de agua por una esponja y la ascensión de la cera fundida por el pabilo de una vela son ejemplos familiares de ascensión capilar.

Ensayo de los tubos capilares.
Figura 1.5. Ensayo de los tubos capilares.
Sin embargo, el agua que sube por un terreno es debida, en parte, a la capilaridad y un muro en contacto con éste la absorberá también, tal y como aparece en la imagen de la figura 1.6.

Por eso, la cantidad de agua retenida depende del tamaño y de la disposición de los poros en el terreno. En suelos gruesos y disgregados, como los de gravas, el agua tiende a drenarse hacia abajo por la acción de la gravedad, quedando una poca cantidad. Sin embargo, los suelos compuestos por partículas finas, como los arcillosos, suelen tener una porosidad total superior; por tanto, retienen cantidades de agua mayores que los suelos de textura gruesa.

Humedades por capilaridad.
Figura 1.6. Humedades por capilaridad.

Permeabilidad e impermeabilidad en la Construcción.


Se define la permeabilidad o difusión al vapor de agua (dv) como la cantidad de vapor que pasa a través de la unidad de superficie de material de espesor unidad cuando la diferencia de presión de vapor entre sus caras es la unidad.

Se mide generalmente en g cm/mmHg m2 día. En unidades SI se expresa en g m/MN s (gramo metro por meganewton segundo).

La equivalencia es:


Así mismo, se define la resistencia al vapor (rv) como el inverso de la permeabilidad al vapor dv.



Se puede considerar impermeabilidad cuando un revestimiento o cualquier otro material ofrece una resistencia a la penetración del agua de lluvia, pero no al vapor de agua (figura 1.4).

Sección de un cerramiento de fachada.
Figura 1.4 Sección de un cerramiento de fachada.

La resistencia al vapor de agua o rv es el valor de la resistencia total de un material de espesor e o combinación de varios, a la difusión del vapor de agua. Es decir:




Se expresa normalmente en mmHg m2 día’g. En unidades SI se expresa en MN s/a (meganewton segundo por gramo).

La equivalencia es:



En un cerramiento formado por varias capas su resistencia al paso del vapor será la suma de las resistencias de cada una de las capas, despreciándose las resistencias superficiales:




Los materiales con juntas no tienen una resistencia al vapor uniforme ya que sus juntas resultan generalmente más permeables que el resto. En este caso, debe emplearse la resistencia al vapor útil del conjunto, repartiendo las resistencias al vapor proporcionalmente a las superficies que ocupen las juntas y el resto. Es decir, puede:

La permeabilidad de un material al vapor de agua viene dada por su coeficiente de permeabilidad, cuyos valores típicos se señalan en las tablas siguientes.

Los datos que aparecen en las tablas 1.2 y 1.3 de algunos materiales utilizables en construcción son valores típicos aproximados y orientativos.



Resistencias al vapor de agua.

Resistencia al vapor de agua.