martes, 30 de agosto de 2011

Encofrados para suelos de plantas: CASETONES.


Los casetones pueden tener las formas más complicadas, desde simples paralelepípedos a cilindros o troncos de cono o de pirámide y hemisferios (figura 95). La única preocupación a tener en cuenta en el molde, es la de no hacer completamente verticales las paredes laterales del molde a fin de facilitar su extracción en el desencofrado (figura 96).

Al montarse eJ encofrado, los moldes de los casetones se colocarán bien alineados, valiéndose para ello de cordeles. Lo mejor es dibujar los bordes de las vigas que se cruzan en el tablero, y clavar los casetones en su sitio lo más exactamente posible. Las puntas se clavaran lo menos ircHnadas que se pueda, para que al desencofrar se desprendan más fácilmente del tablero.

 Figura 95




 Figura 96

Encofrados para suelos de plantas: TECHOS ARTESONADOS.

Cuando un techo se apoya en vigas en dos o más direcciones que se entrecruzan, obtenemos el techo casetado. Su encofrado, si se hiciese siguiendo los procedimientos anteriormente descritos, o sea, a base de enco frar cada viga separadamente y recortar las tablas en cada encuentro, el trabajo sería ímprobo y los desperdicios excesivos. Por lo que es aconse jable partir de otro principio: se considera el techo como una losa apoyada por todos sus contornos y aligerada por los casetones o artesones. 

Considerado así, el encofrado de esta clase de techos resulta sumamente fácil: basta construir un tablero liso, como para una losa, convenientemente apeado. Sobre este tablero se clavan los moldes de los casetones, previamente montados en taller (figura 94).



Figura 94
 

Formas de encofrar suelos de plantas.


 Las losas que constituyen el suelo tienen en este caso poco espesor:

Unos 8 cm, por lo que su peso es bastante ligero. Por ello no es difícil ver obras de este tipo en que el encofrado de las losas va suspendido de las mismas viguetas, ahorrándose una buena cantidad de madera de apeos, arriostramientos, etc. Dos son, pues, las formas de encofrar un suelo forjado de hormigón armadç: con encofrado que se apoya en el suelo ¡nferior, tal como hemos visto anterIormente, y con encofrado colgado de las propias viguetas.

En el primer caso, se opera tal y como ya se ha explicado anteriormente, teniendo aquí la precaución de situar los tableros dos o tres cent(metros por debajo del ala inferio.r de la vigueta con objeto de darle a ésta una protección de hormigón contra el peor enemigo de ella: la herrumbre. De esta forma, además, las viguetas quedan dentro del cuerpo de hormigón, consiguiéndose cielos rasos lisos y uniformes.

Para encofrar un forjado suspendiendo los tableros de las viguetas de hierro, la operación es algo más complicada.

Nos hará falta montar un caballete en el centro de lo que va a ser forjado, y apoyándose en él y en los tableros laterales del encofrado de muros o las carreras de los tableros laterales de las vigas, y en dirección normal a las viguetas, iremos colocando los listones sobre los cuales se apoyarán las tablas. Estos listones, que se colocan perpendicularmente a las tablas y a unas distancias entre sí de unos 6O cm, se suspenden mediante tirantes de alambre, mientras que por los extremos se van apoyando en el caballete, por un lado, y en las carreras de los laterales de vigas o de encofrados de muros, por el otro.

Después de haber dispuesto el enlistonado, y para «base de operaciones», se montan ya algunas tablas del encofrado, desde donde puedan trabajar más seguros y mejor apoyados los encofradores. Puede procederse después a colocar debajo de cada vigueta y ya debidamente atirantada, una tabla, con lo que tendremos un sistema de tablas atirantadas en su debida posición para servirnos de guía en el resto. Para llevar los listones y tablas a su posición final, bastará con ir acuñando los tirantes de alambres en los que van suspendidos aquéllos.

En la figura 93 se muestra un encofrado para un forjado de hormigón armado. 

 Figura 93

RIOSTRAS, TRABAJO DE DESENCOFRADO y FORJADOS DE HORMIGON en Encofrados para suelos de plantas:

RIOSTRAS
Se pondrán cruces de San Andrés, para evitar que los puntales pandeen en cualquier dirección. Se utilizan tablas. Para mayor seguridad, este arriostramiento se dispondrá de forma que queden unidos, pr las cruces de San Andrés, los puntales en das direcciones perpendiculares, es decir, en dos filas de distinto sentido.
 


TRABAJO DE DESENCOFRADO
Es muy conveniente que esta labor, que es más delicada de lo que aparentemente parece, puesto que de ella depende el buen uso y conservación de la madera, capítulo no despreciable en el costo de una obra, la realicen los mismos operarios que efectuaron el encofrado. El que encofra y tiene luego la misión de desencofrado ya procurará disponer aquél de manera que no le reporte problemas a la hora de efectuar éste.
 

La primera operación es la de quitar las cuñas de los puntales, quitar éstos y después las viguetas. Estas saldrán perfectamente después de retirar las carreras de tabla que llevan los encofrados de las vigas y sobre las cuales se opoyan las viguetas. Quitadas éstas, se procede a continuas ción a la retirada de las costillas y después la de las tablas del encofrado de la losa. 

Durante todas estas operaciones, se habrán ¡do quitando los clavos de la clavazón antigua, los cuales se van amontonando, ya que muchos de ellos podrán ser utilizados de nuevo, bien conforme se van sacando o enderezándolos, operación ésta que corre a cargo de un aprendiz. 


La limpieza de las tablas antes de su almacenaje de nuevo, es operación que no debe olvidarse. No hay que olvidar que el hormigón que queda en las tablas se irá endureciendo a medida que pasa el tiempo y que para ello, cuanto antes se desprenda de las tablas, tanto más fácil será el trabajo.



FORJADOS DE HORMIGON
Se llaman forjados de hormigón armado a un sistema formado por viguetas de hierro de doble T y losas de hormigón cubriendo los huecos formados por aquéllas, que van colocadas paralelamente a una distancia de 0,80 a 1 m. Las losas de hormigón armado se apoyan en las alas inferiores de la doble T. Las viguetas son las encargadas de soportar las cargas del suelo.
 

Encofrados para suelos de plantas: APUNTALAMIENTO.


Para apear los encofrados de las losas de hormigón, se utIlizan idénticos puntales que. para los de las vigas, ya descritos. Son, pues, rollizos con diámetro alrededor de los 10 cm, lo más derechos posibles. Si hay que empalmar dos trozos para conseguir la altura deseada, se tomarán las medidas ya descritas en el capítulo de encofrados de vigas.

Los puntales no sostienen directamente el encofrado de la losa, sino que lo hacen a través de las viguetas. 

Para ello, en las cabezas de los puntales se dispone un trozo de tabla, de 30 a 40 cm de longitud, las cuales se clavan a aquéllos. Se debe colocar un puntal cada metro o metro y medio, lo cual depende, naturalmente, del peso de la losa que debe soportar. Se puede, incluso, calcular, como hicimos ya anteriormente, el número de puntales a disponer en un encofrado, conociendo las cargas que deben soportar, ya que sabremos el tipo de losa que se va a colocar en obra y, por lo tanto, su peso propio, al cual habrá que añadir las otras cargas, tales como el peso del tablero, viguetas, costillas, etc., más el que se produzca durante el hormigonado (hombres, carretillas, etc.).

Los puntales no deben cortarse a la medida exacta, es decir, teniendo como base la del suelo y como altura la que hay hasta la vigueta sobre la cual empuja la brida. Esta medida se tomará algo menor, para proceder al acuñado de los puntales, labor ésta que luego facilita el desencofrado. 

Las bridas de los puntales se clavan a las viguetas antes de quedar el puntal con sus cuñas.

Encofrados para suelos de plantas: APOYO DE LOS ENCOFRADOS DE LOSAS


En la figura 92 se muestra la forma en que los encofrados de la losa llega hasta el borde exterior de pilares y vigas, pero no se asienta sobre los encofrados de éstos. Es, pues, un arranque lateral de estos tableros el que se dispone. Lo mismo sucedería en el caso en que la losa se apoyara en muros de hormigón o fábrica. No descansaría sobre aquél, sino que el tablero ¡ría adosado al de aquél.

Esta unión lateral debe cuidarse en extremo, ya que si se hace de un modo defectuoso, por la ranura que quedase se colaría el hormigón, con las consiguientes consecuencias, tanto en la bondad del hormigón a obtener como en el perfecto acabado de la obra.

 Figura 92

Encofrados para suelos de plantas: TABLAS CORTAS.


Como es natural, no siempre se dispondrá del número suficiente de tablas con la adecuada medida para poder ser puestas en obra. Frecuentemente sucederá que tendremos que empalmar algunas tablas para conseguir la longitud deseada. No hay inconveniente en ello, siempre que esta unión de dos tablas se haga de forma que sus testas estén bien unidas y que esta unión se haga sobre una costilla, nunca en el van entre éstas.

Como este empalme de las tablas cortas, será, tal vez, frecuente en un mismo tablero, es muy conveniente alternar estas uniones, es decir, procurar que no caigan sobre una misma línea, la formada por la costilla, sino que es mucho mejor que estén formando un escalón.