viernes, 11 de noviembre de 2011

Encofrado de silos.


Lo que diferencia los silos de los demás depósitos es la tolva (figura 141), y su encofrado no varía esencialmente de la de una cabeza de hongo. Vamos a describir someramente el encofrado de la tolva de un silo pequeños monocelular, del que ya se han encofrado (os cuatro pirares de apoyo y se han colocado los tableros de fondo de cuatro vigas que rodean la tolva (figura 142). Dichos encofrados montados servirán de apoyo para el molde de la tolva que, a su vez, se construir a partir de la boca de descarga.

Primero se monta una plataforma sobre la que apoyar el molde de la boca. Es sencillamente un tablero sobre puntales arriostrados y acuñados, lo mismo que un suelo cualquiera.

Seguidamente se forma el molde de la boca, cuadrado o redondo, mediante dos tableros anulares con directrices o barrotes exteriores e interiores, como en la figura 138. El borde superior del molde se arrostra con codales y el inferior con un marco de pie clavado a la plataforma.

Se procede seguidamente a montar dos tableros exteriores, de forma trapezoidal. Como en la cabeza de hongo, dos de los tableros irán encepados entre los otros dos de cepo, cuyas tablas sobresaldrán en los extremos lo necesario para que apoyen en ellos los bordes biselados de los encepados. Las costillas se dispondrán en abanico, por lo que quedarán muy juntas cerca de la boca y más separadas por la parte alta. 







Las costillas extremas de cada cara de la tolva se clavan por sus extremos a los moldes de boca y de pilar y sobre las mismas se disponen dos carreras de alfarjía, lo más alto y más bajo posible. Las carreras se apean con puntales inclinados que en el suelo apoyarán en piquetes hincados en el terreno.

A continuación se monta el encofrado exterior de las paredes, de la misma manera que una pared cualquiera.

Terminado el encofrado exterior, se pasa a montar el encofrado interior de la tolva. Primero se colocan codales que mantendrán la distancia entre los das encofrados correspondiente al grueso de las paredes. 

Generalmente estos codales se forman de horquillas de hierro redondo asentadas en taquillos de hormigón. 
En las esquinas, a ambos lados y a una distancia del tablero exterior igual al grueso de la pared aumentado con el grueso de una tabla, se colocan unas tablas maestras de plano provisionales, sujetas por codales también provisionales, y por la parte inferior se coloca la primera tabla del encofrado que apoya con su bisel correspondiente en el molde de boca y se clava a las maestras. Inmediatamente se colocan costillas a cada lado de las maestras y en ellas se colocan, una a una, las tablas de encofrar, clavándolas por dentro. 

Después de colocadas unas tablas se montan algunas costillas intermedias. Las restantes se colocarán una vez clavadas todas las tablas del encofrado interior. Dichas costillas han de tener la longitud necesaria para apoyar por su extremo superior en el encofrado exterior. Las carreras interiores se enfrentan aproximadamente con las exteriores. La carrera superior se coloca de manera que sirva de base del encofrado interior de la pared del silo.

En los tableros interiores de fa tolva se dejarán algunos agujeros de observación para controlar la marcha del hormigonado.

Por último se procede al montaje del encofrado interior de las paredes, lo que no ofrece ninguna diferencia con lo ya descrito.

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