Requisitos de seguridad encofrados.


Para la inspección de los encofrados se deberá tener en cuenta los siguientes factores:


1 Ejes

Se deberá verificar los ejes en el replanteo teniendo en cuenta 1a8 referencias, medidas y ángulos, se deberá revisar también los ejes en cada nueva planta y comprobar que correspondan exactamente con los de la planta inferior, ya que de ello depende la, superposición exacta de los centros de ejes verticales.

6.2.1.1 Se deberá verificar que todos los elementos, en particular las columnas, tengan sus ejes perpendiculares, coincidiendo con la intersección de los ejes principales.

6.2.1.2 Las caras de los tableros (en el caso de ser rectangulares o cuadrados) deberán ser paralelos a los ejes principales.

6.2.1.3 Se deberá verificar que los puntos de referencia para el trazado de los ejes sean inamovibles, y que estén debidamente identificados con el plano respectivo.

2 Moldes
Los moldes de cualquier material se deberán verificar tomando en cuenta:

2.1 Ubicación
Se deberá verificar si los moldes están colocados en la posición correcta respecto a sus ejes y se correspondan con las especificaciones referidas en el proyecto.

2.1.1 Los moldes de columnas deberán revisarse con cuidado, ya que de éstos depende la correcta ubicación de las vigas.

2.1.2 Las caras de los moldes deberán ser paralelas a sus ejes en columnas cuadradas o rectangulares.

2.1.3 En columnas circulares o poligonales, se deberá comprobar que el eje vertical del molde coincida exactamente, con la intersección de los ejes principales, también se deberá comprobar que los arranques de escaleras, ejes de paredes o muros correspondan con los ejes respectivos.

2.2 Nivelación
Se deberá tomar en cuenta la contra flecha necesaria para que la estructura una vez desencofrada tome la posición prevista. Se podrá tomar una contra flecha de 1 mm por ni. Cuando se trate de estructuras especiales las contra flechas deberán ser las que resulten de los estudios elásticos.

2.2.1 Se deberá verificar el aplomado en varios puntos del tablero, principalmente en los extremos. Cuando el molde es circular o poligonal el aplomado se deberá comprobar por su eje vertical, el cual debe coincidir en la Intersección de los ejes principales.

2.2.2 Se deberá comprobar la verticalidad de los costados de vigas y tableros de cierres de losas.

2.2.3 Se deberá verificar la horizontalidad de los peldaños en las escaleras y en los diferentes puntos de nivel de las losas.

2.2.4 Se deberá verificar las posiciones y forma8, asl como la solidez del apoyo antes de vaciar el concreto o después de una lluvia.

2.3 Refuerzos
Se deberá verificar que los moldes tengan las piezas de refuerzos (tales como: corbatas, tensores, codales y otros) que garanticen la suficiente resistencia de los tableros para contrarrestar la presión que ejercerá el concreto al momento del vaciado de tal forma que no permitan ningin tipo de deformación.

2.4 Juntas
Deberán ser estancas y en caso de ser necesario se deberán calafatear con estopa o similar a fin de evitar escapes de lechada del concreto.

3 Apuntalamiento
Los encofrados deberán estar apoyados sobre puntales, que se arriostraran longitudinalmente y transversalmente, de modo que las cargas horizontales que produzcan puedan ser transmitidas directamente al suelo.

3.1 Para apuntalar con piezas de madera se deberán usar puntales rectos y si se usan viguetas, tendrán un diámetro no menor de 7 cm, se deberán arriostrar con cruces de San Andrés y para reducir la longitud de pandeo se colocarán arriostramientos en direcciones perpendiculares entre

3.2 Si el apuntalamiento está hecho sobre terreno natural, la carga transmitida por los puntales deberá distribuirse sobre éste, por medio de tablas, cuñas de madera, fundaciones de concreto u otro dispositivo conveniente de acuerdo a la resistencia del suelo..

3.3 El encofrado y el apuntalamiento con elementos de acero deberán tener un factor de seguridad no menor de 2.5.

3.4 En los apoyos de los puntales se intercalarán cuñas, cajas o sacos de arena y dispositivos de tornillo, en caso de puntales metálicos, para que el desencofrado se efectué en forma gradual sin choques ni sacudidas.

3.5 Si la construcción es de varios niveles los puntales de los distintos niveles deberán colocarse superpuestos según sus verticales.

3.6 Los empalmes de puntales deberán hacerse a tope y con cubrejuntas, si son circulares, se colocarán por lo menos tres cubrejuntas y cuatro si la sección es rectangular.

3.7 El largo de cada cubrejuntas no deberá ser inferior a siete veces la menor dimensión transversal por empalmar.


3.8 La cantidad de puntales empalmados no será mayor del 20% del total distribuidos equitativamente entre los puntales sin empalmar.

3.9 Los puntales no deberán llevar empalmes en el tercio central.
3.10 La separación máxima entre puntales es de 1,50 m. Esta distancié puede variar en función del peso que deben soportar, pero en ningún caso debe sobrepasar esta distancia.

3.11 Al desencofrar se deberán dejar en su sitio algunos “puntales de seguridad” durante un periodo de 8 días en las obras construidas con cemento de tipo normal o de 4 días para las de cemento de alta resistencia inicial.
3.12 Se verificaré que los puntales no tengan empalmes y estén colocados superpuestas según sus verticales en los diferentes pisos.
3.13 En losas de mas de 3 ni de luz, se deberá dejar un puntal de seguridad en el centro de la losa y a partir de éste se dejaran puntales a una distancia máxima entre si de 3 m.
3.14 En vigas de menos de 3 m de luz se deberá dejar un puntal de seguridad en el centro de la luz.
3.15 En vigas de más de 3 m de luz se deberá usar el numero de puntales de seguridad señalado en la tabla No. 2.


4 Arriostramiento
Se deberá comprobar que el arriostramiento es suficiente para garantizar la estabilidad de los moldes y que éstos estén suficientemente fijos. Cuando sea necesario apuntalar un molde muy alto.

5 Antes del vaciado del concreto los encofrados se deberán humedecer con el objeto de evitar que absorban el agua que contiene la mezcla de concreto. 

6 Desencofrado

6.1 El desencofrado se deberá efectuar con el mayor cuidado para no deteriorar los moldes.

6.2 Se verificará que no se desencofre antes de que el concreto haya alcanzado la resistencia necesaria para soportar las cargas muertas y las cargas adicionales que puedan presentarse. El coeficiente de seguridad no será inferior a 2.

6.3 El desencofrado se deberá hacer sin trepidaciones, ni sacudidas violentas ni repetidas.

6.4 Las columnas deberán desencofrarse antes de desencofrar las losas y vigas que sustentan.

6.5 Para utilizar un entrepiso inmediatamente después de retirar los puntales, se deberán tomar precauciones adicionales.

6.6 Durante el desencofrado se deberá cerrar el tránsito de personas y salo se permitirá la presencia de aquellas necesarias .para la operación.

6.7 Las losas comenzarán a ser desencofradas por los extremos y luego la zona central. En la tabla No. 3 se indican los tiempos mínimos de desencofrado, dependiendo del tipo de concreto y el elemento estructural a desencofrar. 



Requisitos de diseño de encofrados.


Los elementos que componen el encofrado deberán tener las dimensiones y características necesarias para resistir sin deformaciones las cargas de trabajo, de acuerdo a lo especificado a continuación:

1 La separación y cantidad de traviesas, dependerá del tamaño del
encofrado, teniendo en cuenta la presión del concreto según el volumen de
éste.
2 Las traviesas deberán tener un ancho entre 7 x 10 cm, aproximadamente por el mismo espesor de la tabla. El largo de las traviesas va en función de los diferentes elementos de encofrado.
3 La separación entre traviesas no deberá ser mayor a 80 cm. Las traviesas se deberán colocar medio centímetro del centro de los tableros, también en algunos casos sobresaldrán 2,50 cm. (Ver Fig. 3). 

 Fig. 3
 
4 Los cepos podrán ser de 10 cm de ancho por 24 cm más que el ancho de los tableros del encofrado, el grueso podrá ser de 2,5 cm si es de tabla y de 5 cm si es de cuartón. (Ver Fig. 5). 

  Fig. 5

5 Los cepos para columnas de tipo normal se deberán colocar el primero a 30 cm del piso y los restantes a 45 cm aproximadamente.

6 Cuando se utiliza corbatas de metal, se deberá colocar traviesas para que las corbatas queden apoyadas sobre éstas. (Ver Fig. 10.). 

 Fig. 10

7 Los refuerzos (cepos de madera o corbatas metálicas), deberán colocarse más juntos en la parte inferior de la columna, ya que cuando en el encofrado se yací a el concreto, éste produce una fuerza de empuje que trata de separar los tableros del encofrado.

Esta fuerza se. produce en forma creciente de arriba hacia abajo, y ejerce la mayor intensidad en el tercio inferior de la altura del encofrado. (Ver Fig. 11). 


Fig. 11


8 Para columnas, generalmente el primer refuerzo deberá ir a 30 cm de la parte inferior del encofrado. 

Los sucesivos refuerzos deberán colocarse a 45 cm aproximadamente. (Ver Fig. 12). 

Fig.12


9 Para columnas pesadas, mayores de 0.24 m^2 se podrá aplicar las siguientes separaciones. (Ver Fig. 13).

Fig.13


10 Para columnas ligeras, menores de 0.24 ¿“se podrá aplicar las siguientes separaciones. (Ver Fig. 14).


Fig.14

11 El diámetro de los camones deberá ser mayor que el de la columna, éste se calculará de la siguiente manera: (Ver Fig. 17).

D = Dc + Gt 

Donde:

D = diámetro del camón
Dc = diámetro de la columna
Gt grueso de la tabla. 


 Fig. 17

 
12 Los parales podrán ser de 10 x 5 cm y su separación debe ser de 60 cm máximo.

13 Los largueros podrán ser de 10 x 5 cm el primero se deberá colocar a 30 cm de la base, los dos siguientes de 40 a 50 cm y los otros de 60 a 80 cm.

14 Todos los encofrados deberán ser tratados con aceites, para evitar que el concreto se adhiera a la madera, estos aceites deberán aplicarse antes del montaje, en todo caso el aceitado se deberá hacer antes de la colocación de los refuerzos.

Montaje y desmontaje de encofrados.

Cuanto el montaje y desmontaje de los encofrados se haga exclusivamente con mano de obra, es conveniente que los tableros y demás elementos no excedan de un peso de 35 kg por operario, procurando no abusar del número de estos. La madera debe estar excenta de nudos que comprometan la estabilidad de los moldes. En cuanto a otros materiales tales como: clavos, alambre pernos, tuercas, y otros, son elementos que se deben seleccionar ya que de ellos también dependerá la resistencia de los moldes.

Maderas para encofrados.


1 La madera para encofrados deben ser de consistencia blanda, de tal manera que se permita el clavado con facilidad sin que se raje.
 
2 Los tableros no deben deformarse sufriendo torcedura, se deben conservar húmedos para evitar que se doblen, debido al hinchamiento que se producirá al vaciar el concreto.
 
3 Los cuartones deben ser de madera más resistente que la de las tablas por la función que estos desempeñan y no deben conservar humedad.
 
4 Las viguetas por ser piezas destinadas a puntales, deben ser de madera dura.
 
5 En la construcci6n de encofrados, se deberá utilizar maderas que reúnan las características de las que se señalan a continuación y para los usos específicos que se indican:

5.1 Saqui—Saqui (Ceiba)
Es un tipo de madera fina y sin repelo, de fibra larga regularmente abierta la cual la hace ser blanda. Conserva gran cantidad de humedad en su interior, lo que evita que al recibir la humedad del concreto se deforme y pueda aprovecharse varias veces. Esta madera reúne todas las condiciones requeridas para tableros y todo tipo de formaletas.
5.2 Moreillo (Aurora o Aurora rosada)
Es una madera semidura de fibras regularmente compactas. Se utiliza para gulas, parales, largueros, tornapuntas y otros. No se recomienda utilizar en tablas, ya que se dificulta el clavado y tiende a rajarse y torcerse fácilmente.
5.3 Mangle
Es una madera muy dura y con gran contracci6n. Se utiliza para puntales.

Materiales usados en los encofrados - Especificaciones.

Tabla No. 1. Materiales para encofrar.

Encofrados: Piezas de soporte y apuntalamiento, guias, piezas de arriostramiento.

1. PIEZAS DE SOPORTE Y APUNTALAMIENTO
Son aquellas que reciben las cargas producidas por el peso propio de los moldes, así como también del concreto que se habrá de vaciar. Según su función pueden ser: puntales, muletas y guías o cuartones.

2. PUNTALES
Son aquellas piezas de madera o metálicas colocadas verticalmente o inclinadas, generalmente usadas para soportar encofrados de losas y vigas. (Ver Fig. 5).

2.1 Muletas. Son aquellos puntales con travesaños en su parte superior y dos piezas de arriestramiento que lo refuerzan, generalmente usadas para soportar vigas medianas. (Ver Fig. 5).

3. GUIAS
También llamadas traviesas o largueros, son aquellos elementos colocados perpendicularmente unos contra otro y sobre los cuales se apoyan los moldes de losas y vigas de gran tamaño, éstas pueden ser superiores e interiores.

4. PIEZAS DE ARRIOSTRAMIENTO
Son aquellas que proporcionan estabilidad y garantizan mayor seguridad a las piezas que conforman los encofrados, ya sean los propios moldes o los puntales. Generalmente son cuartones o listones de madera, tubos de hierro o piezas metálicas diseñadas para tal fin, segdn su uso pueden ser para puntales o para moldes.

5. ARRIOSTRAMIENTO DE PUNTALES
Es aquel que se construye con los elementos en forma de “x” (cruces de San Andrés) o en forma horizontal, colocando las riostras perpendiculares entre si. (Ver Fig. 6).

6. ARRIOSTRAMIENTO DE LOS MOLDES
Es aquel que se hace en el encofrado que no lleva puntales, cono en el caso de columnas y otros elementos parecidos; el arriostramiento podrá ser en sentido horizontal entrelazando los elementos entre si, o por medio de puntales inclinados (tornapuntas).







Encofrados: Camones, tensores, zunchos, parales, largueros, tornapuntas.


1. CAMONES.
Son aquellos elementos que forman los marcos para columnas circulares u otros encofrados; se componen de dos tablas ensambladas por medio de traviesas. No son elementos de resistencia (Ver Fig. 3 y Fig. 4).

2. TENSORES.
Son aquellos elementos principales de resistencia, generalmente de alambre o cabilla sujetando los tableros, pero manteniendo la separación mediante un codal. (Ver Fig. 1)

3. ZUNCHOS.
Son aquellos arcos circulares o similares que se colocan alrededor de la columna para contrarrestar el empuje del concreto sobre los tableros.

4. PARALES.
Son aquellos elementos formados por listones colocados en forma vertical, que permiten que los tableros para encofrar muros, sean clavados sobre ellos (Ver Fig. 1).

5.  LARGUEROS.Son aquellos elementos formados por listones colocados en forma horizontal, que permiten que los tableros para encofrar muros, sean clavados sobre ellos. (Ver Fig. 1).

6. TORNAPUNTAS
Son aquellos listones inclinados que se colocan para mantener la estabilidad del encofrado en piezas verticales como columnas o muros. (Ver Fig. 4 y Fig. 1).






Encofrados: Piezas de moldeo y de refuerzo, traviesas, cepos, codales.


1. PIEZAS DE MOLDEO
Son aquellas que van en contacto directo con el concreto y le dan la forma requerida al elemento por construir. Dependiendo de su material de construcción y su forma, estas piezas reciben otras denominaciones como:
tableros, paneles, retículos, cajetones o formaletas.

2. PIEZAS DE REFUERZO
Son aquellas que contrarrestan la presión ejercida por el concreto sobre las piezas de moldeo. Seg6n su función pueden ser: traviesas, cepos, pletinas de corbatas, codales, camones, tensores y zunchos.

3. TRAVIESAS
Son aquellos elementos que impiden que se deformen los tableros y sirven para el ensamblado de éstos.

4. CEPOS
Son aquellas pletinas de hierro o de madera colocadas en los encofrados de columnas y otros elementos similares.

4.1 Pletinas de corbatas. Son cepos metálicos con doblez en uno de sus extremos por donde se introduce otra pletina; pasando cada pletina por el doblez de la otra formando un marco.


5. CODALES
Son aquellas piezas destinadas a garantizar la separación correcta entre tableros, evitando su deforrnaci6n al ser vaciado el concreto (Ver Fig. 2 y Fig. 1).


  

Encofrados: Deslizantes y tipo túnel.

ENCOFRADOS  
Son aquellos moldes y dispositivos utilizados con la finalidad de confinar y amoldar el concreto en estado fluido al ser vaciado, para evitar la segregaci6n de éste y el escurrimiento de la lechada del mismo, manteniéndose asi las lineas y niveles correspondientes de acuerdo con lo señalado en los planos estructurales del proyecto (Ver figura N 1).
1. Deslizantes
Son aquellos encofrados contruidos a base de moldes, con un entablado de madera, mareo y refuerzos, colocndoles componentes metálicos, estructurales o tubulares como elementos de agarre, tienen la propiedad de ir desplazndose hacia las áreas por encofrar, una vez fraguado el concreto de la anterior. Son usados en estructuras muy grandes y de mucha altura tales como: silos, torres y otros.
2. Tipo Tunel
Son encofrados metAlicos en forma de “U” invertida, que encofran simultáneamente paredes y techo mediante laminas metilicas soportadas internamente por una estructura de tubos rectangulares. El conjunto de la estructura tubular y lminas conforman una unidad mecánica funcional retráctil que descansa sobre ruedas.

Fig. 1

Características de los encofrados Metalicos BYS.


De gran circulación en el mercado nacional de la construcción sin ánimo de publicidad y solamente porque los consideramos muy interesantes por sus notables características, presentamos el encofrado metálico universal BYS, del que, a grandes rasgos, vamos a describir las más destacadas.

Duración ilimitada
Las piezas que componen este tipo de encofrado están construidas de hierro y acero de la mejor calidad, no produciéndose desgaste alguno durante su uso, por ser muy sencillo su manejo, tanto en el montaje como en la operación de desencofrado.

Adaptable a cualquier medida
Los paneles metálicos, como luego veremos, están diseñados de tal forma que se adaptan a cualquiera que sea la medida de la estructura que se desee encofrar.

Montaje fácil y económico
La unión de los paneles entre sí mediante unos pernos que se introducen en los agujeros del elemento subsiguiente, destierran por completo todo empleo de mordazas, pasadores, abrazaderas, cuñas, tornillos y cualquier otra clase de herramientas. No precisa de personal especializado, ya que su montaje es sencillísimo. El desmontaje, por tanto, es también una operación sencilla, sin que se puedan producir desperfectos.

Amortización
El hecho de que estos paneles por las circunstancias expuestas, tengan una vida ilimitada, amortiza su coste mucho mejor que todos los sistemas conocidos hasta la fecha.

Medidas «standard»
Se encuentran estos paneles en el mercado, en las siguientes medidas:

40 x 50
50X 50
60 x 50

Como dato para el lector, indicamos que un pilar de tres metros de altura necesita el material siguiente:

4 elementos de base.
24 paneles de 50 x 50.
4 pletinas de blocaje.

Para montar un pilar de las dimensiones indicadas, se tarda un tiempo aproximado de 15 minutos.

Montaje
Vamos a dar a continuación un detalle del montaje con este tipo de paneles. 









En la figura 148, se ven los elementos de base. Una vez replanteado el pilar, se van colocando los Hamados elementos de base, de manera que la arista interior de dichos elementos coincida con lo que va a ser el paramento definitivo del pilar ya hormigonado. Una vez situados estos elementos de la base, se procede a continuación al montaje de los paneles.

En la figura 149, vemos cómo el primer panel monta sobre el elemento base (figura 148) de forma que el primer agujero del panel encaja en el primer pernio A (figura 148). Los demás agujeros encajarán en los pernios sucesivos, después en el pernio B del elemento núm. 2 (figura 144), y el resto sobrante del panel sobresaldrá a continuación en la medida necesaria.
 
A continuación procederemos a montar el segundo panel sobre el elemento núm. 2 en la misma forma citada en el párrafo anterior, o sea a partir del pernio C, hasta el pernio D del elemento núm. 3 (figuras 148 y 149), sobresaliendo a continuación el trozo de panel sobrante (fig. 150). Para cerrar el resto del espacio del pilar, se montan los otros dos paneles 1 tercero y cuarto, siguiendo el mismo procedimiento ya descrito (figura 151).

En la figura 152, se ve el montaje de los subsiguientes tramos de paneles, siguiendo siempre el mismo sistema. Cada panel inmoviliza siempre a dos de los que tiene debajo, dando una total solidez al encofrado.
Así seguiremos colocando paneles hasta llegar a la altura deseada. Por último, se colocan las pletinas de blocaje (terminales), como se ve en la figura 153, para que los cuatro últimos paneles no se separen. En la figura 154 presentamos el encofrado para un pilar.

Para el encofrado de muros, como vemos en la figura 155, se emplean también los mismos paneles, además de otros elementos que vamos a describir. 





 
Centinela
Con este elemento, de dos metros de altura, y que se muestra en la figura 156, se pueden efectuar toda clase de paramentos. Se adapta a los paneles standard, como se puede apreciar en las figuras ya mostradas. 


 
Cuña para sujeción de latiguillos
Con esta original cuña y mediante un tensor (ver las figuras 157 y 158) se obtiene un máximo de resistencia en ambas caras encofradas y permite soportar todas cuantas presiones pueda producir el hormigón, al ser depositado en los encofrados y pudiendo efectuar una vibración al máximo.

Cangrejo
Es éste un elemento eficaz e indispensable, pues viene a eliminar radicalmente la aplicación de toda clase de tornillos en la unión de los paneles entre si (figura 159).


Encofrados Metálicos y sus ventajas.


El encofrado metálico, como su nombre indica, está compuesto por cierto número de piezas rígidas, que sólo pueden adaptarse a una forma exclusiva. De ahí su «limitación» en cuanto a la multiplicidad de formas a dar con un solo elemento o tablero, tal como ya vimos en los encofrados de madera, que son susceptibles de emplearlos en diversidad de piezas, cortando, añadiendo, clavando, etc. En cambio, en el encofrado metálico, por su naturaleza, cada pieza sólo sirve para la clase de molde para la cual ha sido proyectada, no pudiendo aprovecharla, salvo algún caso excepcional, en otro elemento distinto.

Ventajas del encofrado metálico

En aquellas obras en donde la proliferacinó de un mismo tipo de piezas alcanzan un número considerable, tal como en una construcción donde existan pilares de idénticas dimensiones y en gran número, los tableros metálicos ya preparados son insustituibles para la formación de los encofrados correspondientes.
 
Su gran ventaja radica, no sólo en la facilidad y rapidez tanto en el encofrado como en el desencofrado, así como en que las piezas moldeadas alcanzan unos paramentos lisos, bien cuidados, sino en que la duración de dicho encofrado es prácticamente ilimitada, ya que no se deforman ni deterioran por el uso.
 
En cuanto a su manejo, es bien sencillo y aunque casi la sola observacinó del dibujo correspondiente es suficiente para comprender cómo se montan, vamos a dar una sucinta explicación sobre los mismos.
 
En la fotografía de la figura 147, vemos reproducido un tablero para encofrado metálico de un pilar. 

Observemos que lleva en los extremos, en los cantos, unos machos o vástagos, los cuales penetran en los orificios de otro tablero. Esto permite que con un mismo tablero se pueden obtener pilares de varias secciones.

Tanto las operaciones de encofrado y desencofrado como las de aplomado son rápidas y sencillas. Otra ventaja es la bondad de los paramen tos. Salen pilares de caras limpias.
 
Entre las desventajas, podemos citar su inadaptabilidad a todo tipo de pilares, como sucede con la madera y a su mayor peso para el traslado y manejo. 
Ya veremos más adelante cómo estas placas suelen servir también para encofrar vigas. 

Moldes para fabricar piezas a pie de obra - Viguetas, dinteles.


Si en la construcción de un edificio hay necesidad de fabricar cierto número de piezas de un mismo tipo, como son cornisas, albardillas, antepechos, etc., será recomendable hacer moldes siguiendo las características del proyecto.

Moldes para viguetas
Suelen hacerse con tres tablones convenientemente preparados. Uno para el fondo y dos que encajan en él, para los laterales. Estos últimos se mantienen en posición mediante unas plantillas en los extremos y unos codales con tornillo a media altura de los moldes laterales (figura 143) o, si no se quiere que queden orificios en el alma de la viga, mediante codales y cepos (figura 144).

Moldes para dinteles
Para dinteles de sección rectangular, el molde puede confeccionarse con tablas, barrotes, tablas de aguante, codales y cepos, como en la figura 145.

Moldes para dintel con caja de persiana
Para fabricar dinteles especiales con hueco para alojar persianas enrollables, puede utilizarse el molde de la figura 146. 









Encofrado pilotes de hormigón.

Como ya sabemos, los pilotes de hormigón armado se utilizan en aquellas obras donde los cimientos son débiles. Para obtener una buena base para cimentar, se clavan en el terreno cierto número de pilotes y sobre sus cabezas, o sobre una losa de hormigón que se asienta sobre aquéllas, se procede a levantar la construcción proyectada.

Se utilizan, pues, en obras en el mar o en los rtos, en terrenos arenosos muy sueltos, en terrenos fangosos, etc. Van constituidos por un pilar de hormigón generalmente de sección circular, con una punta metálica, utilizada para que no sufra deformaciones durante la hinca y facilitar ésta.

Si sólo e han de obtener unos pocos pilotes, se pueden obtener en la misma obra mediante la disposición de unos moldes sobre el suelo previamente preparado. En estos casos, la sección de los pilotes suele ser cuadrada.

El encofrado de estas piezas es muy sencillo, ya que si se ha preparado satisfactoriamente el terreno dándole una superficie bien lisa y horizontal, en donde suele echarse arena para que la superficie del hormigón no asiente sobre el terreno, el molde sólo cçnsistirá en dos tableros lar gueros para las .caras laterales y otros dos para cerrar aquellos por los extremos de cabeza y de pie.

Los tableros costeros irán debidamente arriostrados con tornapuntas y costillas clavadas en el suelo y llevdrán unos codales para impedir que se abran o cierren por la parte superior.

Cuando la fabricación de pilotes se hace en serie, es decir, en plan comercial, suelen disponerse encofrados continuos de madera o hierro, los cuales son llenados de hormigón mediante un adecuado sistema de hormigonado, ya sea por vagonetas, blondines, etc.

La superficie superior de tos pilotes no lleva encofrado, es decir, queda al aire y se obtiene como cuando se enrasa una superficie de hormigón de una losa, etc.

Moldes para tubos - Encofrados.


Los tubos de hormigón se suelen fabricar en piezas de hasta un metro, por su peso y mejor manejabilidad. Se hormigonan verticalmente, retacando la masa de hormigón. 

Los encofrados correspondientes son también metálicos y están constituidos por cilindros divididos según una generatriz en dos o más partes, para facilitar la operación de desencofrado, que siempre suele ser la más engorrosa en toda clase de hormigonado de piezas.

Moldes para viguetas - Encofrados.

Los moldes para las viguetas prefabricadas (de las que existen diversas patentes) suelen ser metálicos, por su mejor conservación y larga duración. Se componen de dos o más piezas, que encajan mediante charnela, para una vez hormigonada la pieza y fraguada ésta, poder efectuar cómodamente el desencofrado y obtención de la pieza.

Encofrados de piezas prefabricadas - Descripción.


En la construcción de nuestros días, donde la rapidez de ejecución es norma general, por las necesidades de las mismas, por ser ms rentabie la inversión realizada, etc., una multitud de piezas fabricadas en taller irrumpen en las obras, donde sólo se efectúa la puesta en obra. Con ello se descarga a cada obra en particular de varios trabajos que encarecerían la misma al tener que disponer de maquinaria especial para la fabricación de dichas piezas. Entre ¡as ms importantes podemos citar la fabricación de viguetas, tubos de hormigón, losas para aceras o tapas de registros de servicios, cornisas, antepechos, vierteaguas, albardillas, etc.

De todo ello, en cada país, hay una extensa red de fabricación de piezas, de diversos modelos, que proporcionan al usuario la entrega de las mismas a precios que ellos mismos no podrían obtener en la propia obra.

Encofrado de silos.


Lo que diferencia los silos de los demás depósitos es la tolva (figura 141), y su encofrado no varía esencialmente de la de una cabeza de hongo. Vamos a describir someramente el encofrado de la tolva de un silo pequeños monocelular, del que ya se han encofrado (os cuatro pirares de apoyo y se han colocado los tableros de fondo de cuatro vigas que rodean la tolva (figura 142). Dichos encofrados montados servirán de apoyo para el molde de la tolva que, a su vez, se construir a partir de la boca de descarga.

Primero se monta una plataforma sobre la que apoyar el molde de la boca. Es sencillamente un tablero sobre puntales arriostrados y acuñados, lo mismo que un suelo cualquiera.

Seguidamente se forma el molde de la boca, cuadrado o redondo, mediante dos tableros anulares con directrices o barrotes exteriores e interiores, como en la figura 138. El borde superior del molde se arrostra con codales y el inferior con un marco de pie clavado a la plataforma.

Se procede seguidamente a montar dos tableros exteriores, de forma trapezoidal. Como en la cabeza de hongo, dos de los tableros irán encepados entre los otros dos de cepo, cuyas tablas sobresaldrán en los extremos lo necesario para que apoyen en ellos los bordes biselados de los encepados. Las costillas se dispondrán en abanico, por lo que quedarán muy juntas cerca de la boca y más separadas por la parte alta. 







Las costillas extremas de cada cara de la tolva se clavan por sus extremos a los moldes de boca y de pilar y sobre las mismas se disponen dos carreras de alfarjía, lo más alto y más bajo posible. Las carreras se apean con puntales inclinados que en el suelo apoyarán en piquetes hincados en el terreno.

A continuación se monta el encofrado exterior de las paredes, de la misma manera que una pared cualquiera.

Terminado el encofrado exterior, se pasa a montar el encofrado interior de la tolva. Primero se colocan codales que mantendrán la distancia entre los das encofrados correspondiente al grueso de las paredes. 

Generalmente estos codales se forman de horquillas de hierro redondo asentadas en taquillos de hormigón. 
En las esquinas, a ambos lados y a una distancia del tablero exterior igual al grueso de la pared aumentado con el grueso de una tabla, se colocan unas tablas maestras de plano provisionales, sujetas por codales también provisionales, y por la parte inferior se coloca la primera tabla del encofrado que apoya con su bisel correspondiente en el molde de boca y se clava a las maestras. Inmediatamente se colocan costillas a cada lado de las maestras y en ellas se colocan, una a una, las tablas de encofrar, clavándolas por dentro. 

Después de colocadas unas tablas se montan algunas costillas intermedias. Las restantes se colocarán una vez clavadas todas las tablas del encofrado interior. Dichas costillas han de tener la longitud necesaria para apoyar por su extremo superior en el encofrado exterior. Las carreras interiores se enfrentan aproximadamente con las exteriores. La carrera superior se coloca de manera que sirva de base del encofrado interior de la pared del silo.

En los tableros interiores de fa tolva se dejarán algunos agujeros de observación para controlar la marcha del hormigonado.

Por último se procede al montaje del encofrado interior de las paredes, lo que no ofrece ninguna diferencia con lo ya descrito.

Encofrado de piscinas.


Las piscinas no son más que depositos de agua, tanto si son de planta rectangular, poligonal, de riñon, etc. 
Varía La forma de la solera de fondo, por darse generalmente a las piscinas distintas profundidades para los lugares de nadadores y no nadadores, lo que obligará a recortar las tablas de las paredes de manera que se adapten a la configuración de la solera.

En muchos casos, las paredes sólo requerirán el encofrado interior, sirviendo de exterior el propio terreno recortado. La figura 140 nos ofrece el ejemplo de encofrado de las paredes de una piscina.


 Encofrado de las paredes de una piscina

Encofrados depósitos de sección poligonal.


Los depósitos que no son circulares, pueden tener cualquier otra sección transversal: cuadrada, rectangular, la de un polígono regular, etc

En realidad, aunque variando algo en sus dimensiones, son como aplicaciones de encofrados de paredes y muros, que ya hemos descrito en el capítulo correspondiente.

Sobre la solera del fondo, replantearemos las paredes del muro, tal como lo hacíamos anteriormente, y clavaremos o fijaremos las tablas de aguante de pie de muro. Los tableros serán como los ya descritos en encofrados de muros.

Encofrados depósitos de forma circular: Trazado, puesta en obra, apuntalamiento.


Sobre la base o cimiento de hormigón, se procederá al replanteo de las dos superficies, interior y exterior, del depósito a encofrar. El diámetro de esta circunferencia exterior, a efectos de encofrado, será:

Diámetro del depósito + dos espesores del muro del depósito + dos gruesos de tabla.

Para darles forma circular a las tablas de encofrado, también se emplean aquí las piezas llamadas camones de que ya hablábamos al describir los pilares de sección circular. 

Trazado de una circunferencia mediante cuerdas y flechas
Toda la dificultad del problema del trazado de los camones estriba en su replanteo. No podemos extender sobre el suelo una superficie formada de tablas y sobre él replantear una circunferencia, para más tarde recortarla y que nos sirva de camón o guía para el molde de un depósito. Estas gulas, estos camones, hay que obtenerlos con trozos de circunferencia, de manera que al unirlos todos, tengamos formada aquélla.


Para ver cómo solucionamos el problema, examinemos la figura 136. En ella, trazando un diámetro AOM y una cuerda perpendicular, BC, se tiene, en virtud de cierta propiedad geométrica, llamada «potencia de un punto respecto de una circunferencia»:

ADDM=CD^2

y poniendo en lugar de estas letras los valores geométricos que representan, llamando f a la flecha AD y R al radio correspondiente, siendo c la mitad de la cuerda BC,


Como puede verse, se obtendrán dos valores para f, según se tome un signo u otro. Pero sólo uno de ellos es el válido, el que se obtiene con el signo —, pues el otro da el valor de DM, que no nos vale.
Así, pues, tendremos que





Esto nos da el valor de la flecha en función del radio de la circunfe rencia y de la cuerda o semicuerda c. 

Podemos sacar buen provecho de esta propiedad para el fin que perseguimos.

Supongamos, figura 137, que sobre un tablero de las dimensiones del a-b-c-d, queremos trazar un arco de circunferencia de radio R, que nos va a servir de camón para una determinada obra. Ya tenemos el dato principal, el valor de R. Supongamos que vale 2,00 metros.

Comenzaremos por medir una cuerda, la BC, que, naturalmente, nos quepa dentro de este tablero que disponemos para el trabajo. Esa cuerda es, por ejemplo, de 0,80 metros.

La flecha correspondiente, según los datos que damos, vale: 


Por lo tanto, bastará con trazar sobre el tablero a-b-c-d la cuerda BC y levantar sobre su punto medio, el D, una perpendicular a BC con una longitud f. Los tres puntos B, C y A, están sobre una misma circunferencia.

Para completar la totalidad de la circunferencia, echamos mano de otra propiedad geométrica, que nos permite seguir obteniendo puntos de una circunferencia cuando ya tenemos trazados una cuerda y la flecha correspondiente. Consiste este sencillo procedimiento en unir los puntos A y C, y sobre el punto medio de esta nueva cuerda, que pertenece al arco mitad del BC, se levanta una perpendicular EF, siendo esta longitud igual a la de la flecha AD dividida por cuatro. Esta propiedad, que sirve para el replanteo de curvas circulares y que el lector deberá aprenderse de memoria por sus múltiples aplicaciones, la podemos resumir así:

<<SI BAC es un arco de circunferencia al que le corresponde una cuerda BC y una flecha AD, al trazar la cuerda del arco mitad, AC, le corresponderá una flecha EF que es la cuarta parte de la anterior, AD>>. 

Se han hecho muchas tablas para el trazado de curvas circulares y el lector podrá encontrar muchas adecuadas a este fin.

Con este trazado, se podrán obtener los camones necesarios para el encofrado de las dos superficies, la exterior y la interior, del depósito. Basta con ir encajando todos los trozos de circunferencia así obtenidos.

Puesta en obra
Sobre la solera del hormigón del depósito, si se ha hormigonado previamente, por separado, se clavarán las tablas de pie, que consisten en camones, naturalmente. Si la solera se hormigonase al mismo tiempo que el resto del depósito, sin solución de continuidad, entonces será necesario poner las tablas de pie del encofrado exterior en superficies planas horizontales del terreno previamente preparadas. En cambio, las del encofrado interior deben quedar elevadas, o «colgadas», de manera que la altura o diferencia de cotas entre las tablas de pie de ambos encofrados sea igual al espesor de la losa de solera del depósito.

Para colocar otro sistema de camones para dirigir las tablas del encofrado por la parte superior, se colocan unos tablones verticalmente, llamados en algunas regiones «velas», y los camones se fijarán a ellas. Si el depósito tuviera una altura considerable, sería necesario situar directrices de camones para que las tablas de los correspondientes encofrados no pierdan su debida posición. En la figura 138 vemos la manera de situar los camones en un encofrado de depósito. 


 
Téngase siempre presente que los camones sólo tienen la misión exclusiva de «dirigir y mantener en su debida posición» las tablas del encofrado, pero nunca la de soportar los esfuerzos y empujes que se produzcan al hormigonar. Esta misión resistente está confiada a los zunchos, Estos zunchos son unos aros de hierro que abrazan las tablas de manera que impiden todo desplazamiento de alguna de ellas fuera de la posición deseada, Estos zunchos son, en realidad, redondos, a los que se les ha dado la forma circular y por los extremos se les une con cualquier sistema.

Estos zunchos suelen colocarse a distancias comprendidas entre los 40 y 80 cm, según las alturas. Es decir, irán mas juntos aquellos que estén en la parte baja del encofrado, pues ya hemos visto en varias ocasiones que el mayor empuje del hormigón se produce en la base y va disminuyendo hasta llegar al borde superior del molde en que su valor es nulo.

Diámetro de los depósitos
Los depósitos pueden tener cualquier dimensión, desde la mas reducida a la mayor imaginable. Para depósitos de pequei3os diámetros, las tablas de encofrar tienen que ser lo mas estrechas posible, ya que en caso contrario no se obtendría una circunferencia, como sección transversal, sino un polígono mas o menos regular. 

Por lo tanto, se tendrá en cuenta a la hora de encofrar que para diámetros pequeños hay que usar tablas estrechas.

Apuntalamiento
Como vimos, los camones directrices superiores iban fijados a las «velas», las cuales, además, nos servirán para el atirantado. Estas «velas» deberán ir debidamente arriostradas con tornapuntas que, por regla general, se colocan de la manera siguiente:

Un tornapuntas en la parte baja, coincidiendo con los camones que forman la directriz inferior y otro tornapuntas en la parte superior, también en coincidencia con la altura a que va la directriz superior, tal como se muestra en la figura 139.

Todo cuanto decimos constituye el grupo de operaciones a efectuar en el encofrado del paramento exterior. 

Una vez realizado éste, serán los ferrallistas los encargados de colocar las armaduras que deberá llevar el depósito, lo que debe efectuarse «antes de comenzar a colocar el encofrado interior», ya que se crearían una serie de dificultades de espacio que entorpecerían grandemente el trabajo de unos y otros.

Encofrado Interior
Ya dijimos que si se había hormigonado previamente la solera del depósito, el encofrado interior del molde se apoyará sobre dicho suelo, con sus camones, etc. Pero si para la fase de hormigonado se ha previsto hacer sin solución de continuidad tanto la solera como las paredes, entonces el encofrado dei paramento interior irá colgado sobre tacos de hormigón, zancos de hierro, etc.

 

En esta ocasión, los camones que sirven de directrices al encofrado interior han de ser lo suficientemente fuertes como para servir de elementos resistentes de los esfuerzos que reciben las tablas.

En cuanto al resto de las operaciones de montaje siguen un procedimiento en todo similar al ya descrito para el encofrado exterior.

Encofrados de depósitos – Descripción.


Generalmente, los grandes depósitos para almacenaje de líquidos, principalmente el agua, e incluso para sólidos, como sucede en el caso de los silos, se construyen de hormigón.

Suele ser muy frecuente ver depósitos de forma o sección circular, pero ello no excluye el que se puedan obtener de otra sección cualquiera.

Podemos decir en líneas generales que todo cuanto se ha dicho hasta aquí es ampliamente aplicable al capítulo de encofrado de depósitos, sólo variarán las dimensiones. Así si tratamos de encofrar un depósito de forma o sección cuadrada o rectangular, seguiremos la misma técnica empleada en el encofrado de pilares y muros, etc.

Por ser más frecuentes, como ya hemos dicho, los depósitos de planta circular, y por tener, además, ciertas características especiales, vamos a dar a continuación una detallada exposición acerca de los mismos.

Encofrado de puentes:


Por la rapidez de construcción y su larga duración, las grandes obras de fábrica que salvan los vanos de ríos, vaguadas o brazos de mar, se construyen con hormigón en masa o armado. En muchas ocasiones hay que enfrentarse con casi insolubles problemas de cimentación, montaje de cimbras, castilletes de apeo y hormigonado. Pero con una buena técnica, se puede decir en idioma vulgar que no hay puente que se resista.

En la técnica del encofrado de puentes de gran envergadura, no entra sólo el aspecto del molde, sino la resistencia de los elementos que lo han de sostener. En ocasiones hay que construir verdaderos castillos que forman el armazón resistente del molde propiamente dicho.

Clasificación
Indudablemente, en general se da el nombre de «puente) a toda obra de fábrica cuya finalidad es la de salvar un vano o solución de continuidad en el terreno para una vía de acceso, tal como carretera, ferrocarril, canal, etc. En ingeniería, estas obras de fábrica se agrupan según la luz libre o hueco de obra construida, en:
Caños, cuando la obra de fábrica proyectada tiene una luz libre de 0,60 o 0,80 m.

Tajeas, para aquellas obras de fábrica cuya luz libre va de 0,50 a 1,00 m, pudiendo ser de losa de tapa o de bóveda de arco.

Alcantarillas, cuando la luz libre llega a 3,00 m.
Pontones, si la luz libre no rebasa de 8,50 m.
Puentes propiamente dichos, cuando la luz libre es superior a 8,50 m.

Dentro de esta clasificación hay que distinguir entre los puentes de tablero y los de arco, ya sea circular (de medio punto, rebajado, peraltado, etc.), parabólico o de cualquier otro tipo.
Las obras de fábrica de peq&eia luz ofrecen pocas dificultades al encofrador y vamos a describir su montaje en breves líneas.

En la figura 131 vemos una obra de este tipo, de losa o tablero. Se llaman estribos los muros laterales sobre los que apoya el tablero. El encofrado de estos estribos no se diferencia en nada del ya descrito para los muros, constando de tableros ya conocidos sobradamente. Los paramentos internos pueden ir escalonados, si la altura es considerable, inclinados en un suave talud o ser totalmente de un mismo grueso. Cualquiera que sea su forma, no ofrece dificultad su encofrado.

La losa se encofra igualmente como ya explicábamos en el capítulo de suelos, incluso puede llevar, como allí sucedía, vigas largueras que son los elementos resistentes. 

 
Los paramentos exteriores, es decir, los vistos, son siempre verticales y se encofrar como los interiores.

Puentes de arco.

Alcanzan los de este tipo las mayores luces conocidas, siendo innumerables de ellos verdaderas obras maestras de la ¡ngenler(a moderna. 







Los puntes de arco de luces no muy grandes suelen hacerse a base de medias circunferencias, por lo que reciben el nombre de medio punto (figura 132). Cuando el arco es menor que una semicircunferencia, reciben el nombre de arcos rebajados, como el de la figura 133. Pueden también adoptar forma elíptica (figura 134), y la más generalizada, en virtud de sus propiedades técnicas, es la parabólica.

Cuando el vano a salvar es de considerable anchura, se div:de el mismo en varios tramos mediante un puente que consta de unos pilares centrales y entre ellos bien tablero o arco.

Volviendo a la figura 132, que nos va a servir en nuestra descripción general, vemos que los encofrados de los paramentos de los estribos están formados por tableros en donde las tablas están dispuestas horizontalmente, los cuales se apoyan contra unas carreras horizontales. Todo este armazón se apoya, a su vez, en tablones clavados verticalmente en el suelo, los cuales suelen recibir el nombre de velas, por su parecido con éstas. 






 
Para evitar que las velas se venzan al empuje del hormigón, hay que disponer tornapuntas en e! paramento del lado del terreno. En los que han de quedar vistos, como se ven en fa citada figura 132, si la luz no es excesiva, se emplean codales que ofrecen mayor seguridad.

La disposición de los distintos elementos dependen del empuje de hormigón que deben soportar. La separación entre las carreras es función de dicho empuje.

Para darle forma al arco se emplean unas piezas llamadas cimbras, las cuales van montadas sobre unos caballetes que les sirven de apoyo. Estas cimbras o formeros (reciben muy diversos nombres según las regiones) llevan en su parte alta la forma a dar al arco y sobre las cuales se apoyan las tablas del encofrado del arco. En la figura 135 vemos una cimbra para arco de medio punto.

La cimbra se compone de los camones, que pueden ir en una o varias filas para mayor refuerzo, el tirante o pieza horizontal, y los jabalcones, que son a modo de tornapuntas de la pieza.

Entre las cabezas de los castilletes y los tirantes de las cimbras se colocan las cuñas, cuya misión principal no es la de llevar a su posición exacta la cimbra y, por lo tanto, el encofrado de la obra, sino la de facilitar la labor de desencofrado, cosa que no podría efectuarse sin esas cuñas. 

Colocados los castilletes, se montan las cimbras y se arriostran. Se colocan algunas tablas del encofrado de la bóveda, para mantener entre sí la distancia debida y que se mantengan verticales. Después se coloca el resto de las tablas que forman la superfkie inferior de la b6veda. La superior no va encofrada, o lleva tan sólo unas tablas en los arranques, ya que suele adoptar la caída del hormigón a dicha superficie.