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Cimbras cuajadas de puentes: Recomendaciones generales.


Se incluye una relación de normas de buena ejecución que, aún no siendo exhaustiva, su cumplimiento ayudará a evitar las causas principales de accidentes en este tipo de estructuras.

  •   Se tendrá un especial cuidado en .disponer las cuñas necesarias para los apoyos de elementos inclinados sobre otros horizontales. Estas cuñas deben de ir solidarias con el elemento inclinado para no trasmitir empujes laterales.

  •   Con el fin de no introducir flexiones en los pies derechos, las vigas de cabeza deben apoyar centrados con los tubos verticales; para garantizar esto, se dispondrán de elementos de centrado. En general, no se recomienda el uso de cuñas de madera para el centrado de vigas metálicas ya que es probable que se muevan.

  •   Todos los elementos verticales estarán convenientemente dispuestos a tope contra el elemento inferior al que trasmite la carga, ya sea tubo contra tubo o apoyo inferior contra cimentación, es decir, se evitarán las holguras. En el caso de que existan tubos con pasadores se revisarán que están todos convenientemente montados.

  •   La fijación de las diagonales de arriostramiento debe hacerse lo más próximo posible a los nudos de unión de elementos verticales y horizontales de las torres. En el caso de que las fuerzas horizontales no puedan pasar a través de los husillos se dispondrán las diagonales hasta la coronación o al apoyo inferior de la torre, y se fijarán en coronación o en arranque de los husillos superior e inferior respectivamente.

  •            En todos los encofrados verticales o inclinados que absorban los empujes horizontales del hormigón fresco, se cuidará el perfecto ajuste de los latiguillos de atado de encofrados opuestos.

  •   Antes de dar por válida la cimbra para el hormigonado del tablero, se revisará para garantizar la inmovilización de todos los elementos y la correcta materialización de todas las uniones y apoyos.

  •   Si se hace una escalonado en terraplenes, se ejecutará cada escalón con sobre-ancho

para su óptima compactación y, posteriormente, se retirará

  •   Durante el hormigonado del tablero, se pondrá especial cuidado en no provocar acumulaciones puntuales de hormigón que generen cargas superiores a las que en cada zona trasmite la sección de proyecto del tablero. Asimismo debe minimizarse el impacto producido por el hormigón al ser vertido por la manguera de bombeo. Son especialmente sensibles a estos fenómenos las zonas de alas en los tableros con sección de viga gaviota.

Cimbras cuajadas de puentes:Estructura encofrante, Barcos transversales, Torres, Cimentación.


Se trata de cimbras que transmiten directamente las cargas al suelo. Suelen tener alturas pequeñas, (hasta 12 a 15 metros), ya que para alturas superiores se suele utilizar torres más potentes y vigas entre ellas.

Pueden   tener dos zonas claramente diferenciadas: unas zonas cuajadas (cimbra apoyada o cuajada), con torres dispuestas en toda la planta de la estructura y otras zonas diáfanas (cimbra porticada). La cimbra porticada se suele disponer en las zonas de paso y en pendientes del terreno para salvar desmontes o terraplenes. Tanto la zona de cimbra cuajada como la porticada están compuestas de diferentes elementos:

Estructura encofrante. Se trata de los tableros de encofrado a los que se les da rigidez mediante correas, que en ocasiones son de madera.

Barcos transversales. Son estructuras transversales que dan forma a la sección del tablero y que se apoyan en los cabeceros de las torres.

Esquema y nomenclatura de diferentes elementos

Vigas de reparto. Debajo de los barcos y sobre las torres puede haber o no vigas de reparto
cuya misión es transmitir a las torres la carga centrada y repartida entre sus pies derechos.

Vigas de vano. Su misión es saltar un vano sobre un desnivel o permitir un paso bajo la cimbra.
Dependiendo de su luz pueden ser simples perfiles laminados o vigas en celosía.

Torres. Están formadas por pies derechos, generalmente de sección tubular o perfiles
laminados, que pueden estar unidos o no en parejas con elementos soldados, estos conjuntos
se llaman bastidores o marcos. 

Esquema de torre

En general se montan en grupos de cuatro montantes (o pies derechos), y cuentan en cabeza con husillos regulables acabados en horquillas que recogen las cargas mediante el apoyo de las vigas de cabeza. En su pié llevan bases regulables formadas por husillos y placa de base.

Los husillos inferiores permiten la verticatidad de la torre y conjuntamente con los superiores el ajuste en altura. La tendencia a disminuir el peso de estos elementos ha llevado a que se usen como torres elementos y sistemas propios de los andamios, que, en ocasiones, no son adecuados para las cargas que reciben. Su escasez de arriostramiento solo las permite soportar cargas ligeras.

La necesidad de aligerar el material para facilitar el montaje ha impulsado la tendencia a sopor-tar las cargas verticales con muchos elementos muy ligeros en vez de concentrarlas en pocos más potentes. 

Arriostramiento. Garantizan que la estructura puede transmitir las cargas horizontales que recibe y disminuye la longitud de pandeo. Pueden distinguirse tres niveles diferentes:

•  a) El arriostramiento de la propia torre entre sus cuatro pies derechos.
•  b) El de planos verticales entre torres.
•  c) El de planos horizontales entre torres.

En algunos casos los arriostramientos no coinciden con los nudos de la estructura, práctica que desde el punto de vista teórico no es recomendable, ya que introduce flexiones no deseadas en los montantes. Para el caso particular de torres de tubos existen recomendaciones y reglas que limitan estas excentricidades.

Cimentación. La cimentación de la cimbra depende del valor de las cargas trasmitidas y de la capacidad resistente del terreno. Como cimentación de las torres puede disponerse bajo cada pie derecho zapatas formadas por durmientes de madera, o bien zapatas de hormigón para cada torre o conjunto de torres en el caso de cargas más elevadas. En algunos casos es necesaria la disposición de cimentación profunda, lo cual puede aconsejar otros procedimientos de cimbrado.

Encofrado de puentes:


Por la rapidez de construcción y su larga duración, las grandes obras de fábrica que salvan los vanos de ríos, vaguadas o brazos de mar, se construyen con hormigón en masa o armado. En muchas ocasiones hay que enfrentarse con casi insolubles problemas de cimentación, montaje de cimbras, castilletes de apeo y hormigonado. Pero con una buena técnica, se puede decir en idioma vulgar que no hay puente que se resista.

En la técnica del encofrado de puentes de gran envergadura, no entra sólo el aspecto del molde, sino la resistencia de los elementos que lo han de sostener. En ocasiones hay que construir verdaderos castillos que forman el armazón resistente del molde propiamente dicho.

Clasificación
Indudablemente, en general se da el nombre de «puente) a toda obra de fábrica cuya finalidad es la de salvar un vano o solución de continuidad en el terreno para una vía de acceso, tal como carretera, ferrocarril, canal, etc. En ingeniería, estas obras de fábrica se agrupan según la luz libre o hueco de obra construida, en:
Caños, cuando la obra de fábrica proyectada tiene una luz libre de 0,60 o 0,80 m.

Tajeas, para aquellas obras de fábrica cuya luz libre va de 0,50 a 1,00 m, pudiendo ser de losa de tapa o de bóveda de arco.

Alcantarillas, cuando la luz libre llega a 3,00 m.
Pontones, si la luz libre no rebasa de 8,50 m.
Puentes propiamente dichos, cuando la luz libre es superior a 8,50 m.

Dentro de esta clasificación hay que distinguir entre los puentes de tablero y los de arco, ya sea circular (de medio punto, rebajado, peraltado, etc.), parabólico o de cualquier otro tipo.
Las obras de fábrica de peq&eia luz ofrecen pocas dificultades al encofrador y vamos a describir su montaje en breves líneas.

En la figura 131 vemos una obra de este tipo, de losa o tablero. Se llaman estribos los muros laterales sobre los que apoya el tablero. El encofrado de estos estribos no se diferencia en nada del ya descrito para los muros, constando de tableros ya conocidos sobradamente. Los paramentos internos pueden ir escalonados, si la altura es considerable, inclinados en un suave talud o ser totalmente de un mismo grueso. Cualquiera que sea su forma, no ofrece dificultad su encofrado.

La losa se encofra igualmente como ya explicábamos en el capítulo de suelos, incluso puede llevar, como allí sucedía, vigas largueras que son los elementos resistentes. 

 
Los paramentos exteriores, es decir, los vistos, son siempre verticales y se encofrar como los interiores.

Puentes de arco.

Alcanzan los de este tipo las mayores luces conocidas, siendo innumerables de ellos verdaderas obras maestras de la ¡ngenler(a moderna. 







Los puntes de arco de luces no muy grandes suelen hacerse a base de medias circunferencias, por lo que reciben el nombre de medio punto (figura 132). Cuando el arco es menor que una semicircunferencia, reciben el nombre de arcos rebajados, como el de la figura 133. Pueden también adoptar forma elíptica (figura 134), y la más generalizada, en virtud de sus propiedades técnicas, es la parabólica.

Cuando el vano a salvar es de considerable anchura, se div:de el mismo en varios tramos mediante un puente que consta de unos pilares centrales y entre ellos bien tablero o arco.

Volviendo a la figura 132, que nos va a servir en nuestra descripción general, vemos que los encofrados de los paramentos de los estribos están formados por tableros en donde las tablas están dispuestas horizontalmente, los cuales se apoyan contra unas carreras horizontales. Todo este armazón se apoya, a su vez, en tablones clavados verticalmente en el suelo, los cuales suelen recibir el nombre de velas, por su parecido con éstas. 






 
Para evitar que las velas se venzan al empuje del hormigón, hay que disponer tornapuntas en e! paramento del lado del terreno. En los que han de quedar vistos, como se ven en fa citada figura 132, si la luz no es excesiva, se emplean codales que ofrecen mayor seguridad.

La disposición de los distintos elementos dependen del empuje de hormigón que deben soportar. La separación entre las carreras es función de dicho empuje.

Para darle forma al arco se emplean unas piezas llamadas cimbras, las cuales van montadas sobre unos caballetes que les sirven de apoyo. Estas cimbras o formeros (reciben muy diversos nombres según las regiones) llevan en su parte alta la forma a dar al arco y sobre las cuales se apoyan las tablas del encofrado del arco. En la figura 135 vemos una cimbra para arco de medio punto.

La cimbra se compone de los camones, que pueden ir en una o varias filas para mayor refuerzo, el tirante o pieza horizontal, y los jabalcones, que son a modo de tornapuntas de la pieza.

Entre las cabezas de los castilletes y los tirantes de las cimbras se colocan las cuñas, cuya misión principal no es la de llevar a su posición exacta la cimbra y, por lo tanto, el encofrado de la obra, sino la de facilitar la labor de desencofrado, cosa que no podría efectuarse sin esas cuñas. 

Colocados los castilletes, se montan las cimbras y se arriostran. Se colocan algunas tablas del encofrado de la bóveda, para mantener entre sí la distancia debida y que se mantengan verticales. Después se coloca el resto de las tablas que forman la superfkie inferior de la b6veda. La superior no va encofrada, o lleva tan sólo unas tablas en los arranques, ya que suele adoptar la caída del hormigón a dicha superficie.