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Construcción - Patologías y Efectos que Produce la Propia Humedad

Anteriormente se han comentado aquellas patologías que dan lugar a la aparición de humedad, pero ¿qué efectos produce la propia humedad? A continuación se exponen algunos de ellos.

Fisuraciones, agrietamientos y expansión de los materiales de construcción

Hay que tener en cuenta la porosidad de los materiales de construcción. El uso de materiales en ambiente húmedos y fríos puede dan lugar a que éstos se descompongan por expansión a causa de las heladas, apareciendo fisuras y grietas en ellos.

El agua que absorbe un material dependerá de su porosidad. Pero para un material muy poroso en un lugar donde existe el riesgo de congelación, el poro saturado de agua aumentaría de volumen y daría lugar a una expansión, que provocaría la rotura del material.

En las figuras 3.27 y 3.28 se observa la expansión producida por el agua en materiales cerámicos expuestos a cambios bruscos de temperatura o por heladas.

Expansión por efecto de las heladas.
Figura 3.27 Expansión por efecto de las heladas.
Disgregación por expansión a causa de las heladas y los cambios de temperatura
Figura 3.28 Disgregación por expansión a causa de las heladas y los cambios de temperatura
En el caso de la madera la no protección de ésta frente a la humedad da lugar a una pudrición prematura que arrastra a los materiales a los que está ligada, por ejemplo, el balcón de la figura 3.29.
Figura 3.29 Disgregación y desaparición del mortero por erosión.

Aparición de moho y crecimiento de vegetación
Cuando un paramento está sometido a una continuada humedad o simplemente está orientado al norte, aparece y prolifera el moho, con lo que las construcciones se desmerecen y las hace más antiestéticas, pudiendo degradar los materiales constructivos.

En la figura 3.30 aparece una edificación sometida a los efectos de la humedad que producen moho.
Una mala evacuación de las aguas en zonas lluviosas o nevadas también puede dar lugar a la aparición de moho, por ejemplo, la erosión que se observa en la figura 3.31.

Terraza con humedad en la que se aprecia la aparición de moho.
Figura 3.30 Terraza con humedad en la que se aprecia la aparición de moho.
Pared con moho debido a la humedad.
Figura 3.31 Pared con moho debido a la humedad.

Eflorescencias y cliptoflorescencias
Las eflorescencias son manchas superficiales, generalmente blanquecinas, producidas por la cristalización de sales solubles, arrastradas por el agua hacia el exterior en ciclos de humectación-secado, que sufren las paredes de fábricas porosas, corno las cerámicas ylas de mortero, e incluso en las de piedra natural o artificial.

La aparición de estas manchas blanquecinas, como se observa en la figura 3.32, se debe a varios factores:
Por un aporte extraordinario de agua procedente de un remonte capilar, debido a la falta de barrera antihumedad en los muros o al contacto directo con la humedad de la tierra (figura 3.33).

Eflorescencias en una pared de ladrillo.
Figura 3.32 Eflorescencias en una pared de ladrillo.
Remonte capilar por el muro en contacto con la tierra húmeda.
Figura 3.33 Remonte capilar por el muro en contacto con la tierra húmeda.

• Por un aporte extraordinario de agua procedente de un remonte capilar, debido a la fafta de barrera antihumedad en los muros o al contacto directo con la humedad de la tierra (figura 3.33).

• Por agua de llivia o de riego, debido a una mala conducción de las aguas, roturas o defectos de la construcción y por riego continuado en muros en contacto cori jardineras o jardines (figura 3.34).

 Muro que sirve de jardinera.
Figura 3.34 Muro que sirve de jardinera.

La acción destructiva del hielo se debe al aumento de volumen (aproximadamente el 9%) que se produce al pasar al estado sólido el agua existente en el interior del material durante las heladas.

A veces también se suelen dar varios factores a la vez y esto agrava la situación del elemento constructivo acelerando su envejecimiento, como se puede observar en la figura 3.35.
Desmoronamiento del enfoscado de cemento por la dilatación, las heladas y el abandono del propietario.
Figura 3.35 Desmoronamiento del enfoscado de cemento por la dilatación, las heladas y el abandono del propietario.

Constuccion Análisis de Patologías que dan Lugar a la Aparición de la Humedad

Realizar un diagnóstico sobre las causas de aparición de patologías que cian origen a la humedad es a veces una tarea complicada, pues el hecho puede deberse a más de una causa.
Algunas de estas causas son las indicadas a continuación.

Movimientos estructurales debidos a los terrenos
La mayoría de las fisuraciones y agrietamientos de las construcciones son debidos a los movimientos que sufren las estructuras durante un tiempo necesario para el asentamiento definitivo de la cimentación en el terreno.

Aunque hoy día esto sería impensable, dado que las normas determinan los métodos de cálculo y asiento permitido en las cimentaciones, a veces una mala ejecución de ésta, la utilización de una cimentación no adecuada al tipo de terreno, o causas imprevistas que modifican las características de los terrenos, dan lugar a la aparición de asientos diferenciales que provocan la transmisión de esfuerzos diferenciales al resto de la construcción, y ocasionan la aparición de cuarteados, mícrofisuras, fisuras e incluso grietas. En la tabla 3.2 se indican las dimensiones y aspectos de cada una de ellas.

 Tabla 3.2. Nomenclatura de fisuras y grietas.
Nomenclatura de fisuras y grietas.
En la figura 3.11 se observa una patología debido a un asiento diferencial, que ha sido provocado por una fisura y la aparición de humedad.



Fisuras por asiento diferencial o por hundimiento.
Figura 3.11. Fisuras por asiento diferencial o por hundimiento.
Retracciones y dilataciones por defectos de ejecución
Casi todos los materiales y elementos de construcción están sometidos en un mayor o menor grado a los efectos de la dilatación o retracción, debido a los cambios de temperatura o de humedad.

Un material cerámico en una azotea está sometido por incidencia de los rayos del sol a un aumento de volumen debido a la dilatación, lo cual, si no existen las adecuadas juntas de dilatación centrales o de contorno, puede dar lugar a levantamientos de las baldosas.

Si por el contrario, el tiempo es más o menos frío aparece una retracción interna lo que puede provocar, dependiendo del material de agarre e incluso de base, la aparición de fisuras.

Estos movimientos naturales deben estar previstos en la ejecución de construcciones ya que pueden dan lugar a la aparición de fisuras e incluso grietas en los elementos constructivos que, en el caso de fachadas y de cubiertas, pueden producir la aparición de patologías debidas a la humedad, además son puntos de penetración hacia el interior de las edificaciones.

Por ejemplo, en la figura 3.12 se observa el aspecto de una azotea transitable que ha sufrido una retracción en gran parte de las losetas cerámicas.
Fisuraciones debidas a retracciones en una azotea transitable
Figura 3.12 Fisuraciones debidas a retracciones en una azotea transitable
En cambio en la figura 3.13 se presenta una dilatación a causa de una maia ejecución de la unión de los elementos constructivos (forjado y cerramientos), debido a que cada uno de ellos tiene diferente coeficiente de dilatación, o la falta de junta de contorno de la cubierta.

Fisuraciones debidas a dilataciones.
Figura 3.13 Fisuraciones debidas a dilataciones.
Ejecuciones constructivas incorrectas
A veces se toman decisiones constructivas erróneas que pueden dan lugar a la utilización de materiales inadecuados a las condiciones externas de la construcción o por falta de datos concretos para analizar la solución más correcta.

En la imagen de la figura 3.14 se está ejecutando una construcción enterrada en la que se observa que no existe ningún material impermeable. Es bien sabido que un muro de hormigón generalmente es poroso (por su forma de ejecución) y una mala o nula impermeabilización puede dar lugar a la aparición de humedades en el interior de éste.
Ejecición incorrecta de un muro enterrado
Figura 3.14 Ejecición incorrecta de un muro enterrado.
En otras ocasiones se puede deber a una mala ejecución por utilización de medios, métodos o sistemas inadecuados. En la figura 3.15 se observa un muro realizado con ladrillo hueco doble sin ninguna protección, por lo que se facilita la penetración de la humedad.
Pared sin revestimiento
Figura 3.15 Pared sin revestimiento
En la figura 3.16 se observa una mala ejecución del sellado de una junta de dilatación, lo cual da lugar a la transmisión de humedad del agua de lluvia al resto de la construcción.

Mala ejecución de una junta de dilatación en puente
Figura 3.16 Mala ejecución de una junta de dilatación en puente
Utilización de técnicas y materiales inadecuados
Muchas veces la utilización de un material idón para una impermeabilización no se ejecuta correctamente, ya que no se tienen en cuenta las recomendaciones de los fabricantes, o porque la persona que lo ejecuta tiene un gran desconocimiento.

En la figura 3.17 se observa una cumbrera de la cubierta de un edificio en el que la utilización de una membrana impermeabilizante no es la adecuada, ya que no se consigue eliminar la penetración del agua de lluvia.
 Utilización inadecuadas de los materiales
Figura 3.17 Utilización inadecuadas de los materiales
También se observa en la figura 3.18 la no idoneidad de utilización de un revestimiento con piezas cerámicas de barro cocido, en un lugar expuesto a la humedad que ha dado lugar a su descomposición y desmoronamiento.
 Eflorescencias en un revestimiento cerámico y descomposición a causa de las heladas
Figura 3.18 Eflorescencias en un revestimiento cerámico y descomposición a causa de las heladas
En la figura  3.19, sin embargo se presenta una ejecución que se podría llamar de «vicio» de construcción, ya que se están utilizando materiales madecuados al uso a que se destina.
Mala ejecución del drenaje de un muro de cimentación
Figura 3.19 Mala ejecución del drenaje de un muro de cimentación
 En otras ocasiones el desconocimiento de los materiales y su forma de ejecución por parte de los especialistas da lugar a la aparición de ciertas patologías, que se observarán a medio plazo.
En la figura 3.20 se observa el desmoronamiento de un enfoscado de mortero de cemento debido a la erosión del viento o incluso al golpeteo de la propia agua de lluvia al caer. Esto es debido a la utilización de una dosificación muy pobre de cemento (alrededor de la 1:10 a la 1:12 en vez de la 1:6 habitual de cemento y arena, respectivamente).
Desmoronamiento del enfoscado de cemento.
Figura 3.20 Desmoronamiento del enfoscado de cemento.
A veces las instalaciones exteriores desempeñan un papel importante en la aparición de patologías debidas a la humedad, ya sea por un mal sellado con los distintos elementos constructivos (cubiertas, muros cerramientos, etc.) o por una mala ubicación dentro de la construcción. Por ejemplo, en la figura 3.21 se observa la mancha de humedad que ha producido un mal sellado en un bajante y en la figura 3.22 la mala ejecución de una evacuación de las aguas.
Uniones entre bajantes de distinto material
Figura 3.21 Uniones entre bajantes de distinto material
Desmoronamiento del enfoscado de cemento.
Figura 3.22 Desmoronamiento del enfoscado de cemento.
 También puede dar lugar a la aparición de humedad en las construcciones la condensación, que generalmente se produce por falta de ventilación o de aislamiento del elemento constructivo. En la figura 3.23 la falta de aislamiento de los conductos de agua por un falso techo ha dado lugar a la aparición de humedad.
Condensaciones en un falso techo por canalización sin calorifugar
Figura 3.23 Condensaciones en un falso techo por canalización sin calorifugar

Causas imprevistas
En muchas ocasiones las causas que facilitan la aparición de humedad en las construcciones pueden ser debidas a hechos imprevistos. Entre otros figuran los siguientes:

• Hechos accidentales, producidos por el propio hombre (vandalismo) o por la naturaleza (inundaciones, terremotos, etc.).
• Falta de mantenimiento y limpieza de las construcciones (abandono de los propietarios y usuarios) (figura 3.25).
• Sometimiento de las construcciones a causas externas no previstas en su construcción (figura 3.26).

Falta de limpieza de una cubierta
Figura 3.25 Falta de limpieza de una cubierta
Disgregación y desaparición del mortero por erosión producida por el agua-viento
Figura 3.26 Disgregación y desaparición del mortero por erosión producida por el agua-viento

Envejecimiento de un Edificio Acciones Externas a la Construcción

Naturales de acción permanente
Todo elemento constructivo en función de su empiazamiento y orientación está sometido a una gran diversidad de acciones naturales que actúan de  forma permanente o periódica y que son la causa fundamental del proceso de envejecimiento a que un edificio como cualquier otro elemento existente está sometido.

En función de su origen se clasifican en tres campos diferentes.

Químicas
Las acciones químicas son las debidas al efecto sobre los materiales de los compuestos presentes en la atmósfera o los que se desplazan utilizando como vehículo el agua en distintas formas: líquida o vapor.

Uno de los fenómenos atmosféricos más frecuentes es la oxidación (figura 3.6), que causa la corrosión de los metales provocando su expansión y, por tanto, la rotura del material que los envuelve.

Mancha de oxidación en la cubierta de un monumento.
Figura 3.6 Mancha de oxidación en la cubierta de un monumento.
Así mismo, hay un principio químico elemental de ácido + base = sal + agua, reacción que se produce con frecuencia en atmósferas solucionadas a causa del anhídrido sulfuroso y otros derivados de la combustión de aceites minerales o de carbones con la formación de sulfatos, con el consiguiente incremento de volumen que causa la degradación superficial progresiva.

Este fenómeno se produce de forma especialmente agresiva en zonas próximas al mar a causa de las altas concentraciones de cloruros y en muchas otras circunstancias como el propio anhídrido carbónico que produce carbonatos.

El agua en su desplazamiento por remonte capilar provoca efectos parecidos en su evaporación, produciendo la cristalización de sales en la superficie (figura 3.7) y la degradación progresiva. En el caso de la lluvia y la niebla se arrastran los ácidos de la atmósfera o los de origen biológico producidos por los detritos de anirriales, depositándose en la superficie de las fachadas, facihtando su reacción agresiva.

Remonte capilar en un muro de piedra caliza.
Figura 3.7 Remonte capilar en un muro de piedra caliza.
Físicas
Las acciones físicas sobre los materiales son agresiones externas que actúan sobre ellos produciéndoles desgaste y degradación progresiva.

Las variaciones térmicas, y los efectos de dilatación (figura 3.8) y contracción que generan, causan en muchas ocasiones fisuras o microfisuras, en función del volumen de las piezas expuestas y de sus coeficientes de dilatación, facilitando así posteriores agresiones químicas o por heladas; asimismo, las altas temperaturas que se pueden alcanzar a causa del fuego, en general, causarán graves daños a los mateia]es expuestos.

Efecto de la dilatación en el peto de una azotea.
Figura 3.8 Efecto de la dilatación en el peto de una azotea.
La erosión eólica y, en algunos casos, la del agua son acciones lentas pero que unidas a otros factores pueden causar daños importantes.

Las vibraciones debidas al tráfico, los aviones, los ferrocarriles o a otras causas, en general, no constituyen un problema determinante de ninguna patología, pero pueden incrementar de forma importante un cuadro fisuratiyo existente.

La presencia de humedad en la construcción resulta el agente físico más perjudicial para cualquier material o construcción por sí misma, ya que sirve de vehículo necesario para hacer posible muchas otras agresiones de tipo químico y biológico.

Biológicas
Las acciones biológicas son las causadas por microorganismos vivos que se establecen sobre o próximos a los materiales de construcción causándoles alteraciones de tipo físico o mecánico (figura 3.9).

Rotura de un muro que ejercía de valla por raíces de árboles.
Figura 3.9 Rotura de un muro que ejercía de valla por raíces de árboles.
Por una parte, están las plantas mayores de tipo herbáceo, arbustivo o arbóreo que crecen en el propio elemento arquitectónico, introduciendo sus raíces en las juntas o grietas del material, actuando como cuñas y causando movimientos y roturas en muchos casos de gran importancia.

Los daños de estas plantas en algunas ocasiones no son suficientemente valorados y se fomenta el crecimiento de plantas trepadoras en muros de mampostería que acabarán por provocar su completa ruina.

Por otra parte, una acción muy diferente es la que realizan los microorganismos como las bacterias, los líquenes, las algas y los hongos, que en algunos casos se alimentan de los propios componentes del material, debilitándolo, y en otros producen componentes agresivos a partir de transformaciones bioquímicas.
Consideración especial en este apartado deben tener los diversos y peligrosos insectos xilófagos, que tienen en la madera su medio de vida y causan su degradación irreversible.

Otros animales que pueden causar daños a los edificios son los ratones que anidan en el interior de los muros de mampostería, haciendo perforaciones en su interior y debilitándolos de forma importante.

Naturales de acción imprevista
Independientemente de las acciones naturales permanentes, los elementos arquitectónicos están expuestos a otras acciones, también naturales, que se pueden producir de forma imprevista, pero que en la mayoría de los casos resultan de mucha mayor capacidad destructiva que las anteriores.

Terremotos: las ondas sísmicas producen movimientos en la superficie terrestre que provocan vibraciones intensas a los edificios, pudiendo causar su colapso total o daños de consideración.
• Inundaciones: las crecidas de los cursos de agua en épocas del año de grandes lluvias pueden causar la acción de estas aguas sobre los edificios, provocando también graves daños.
Rayos: la caída de rayos en edificios puede causar su fractura.
Incendios: los incendios son un peligro constante en los edificios que pueden causar su destrucción total, si bien los daños están muy relacionados con sus características constructivas.
Otras causas naturales de carácter catastrófico e imprevisible pueden ser:
las fallas geológicas del terreno; la erupción de volcanes; los maremotos; las heladas excepcionales; los ciclones, y las trombas de agua entre otras.

Humanas
El hombre con su comportamiento y la utilización también resultará en muchos casos una causa de la degradación de los elementos arquitectónicos a partir de acciones directas o indirectas.

• Los trabajos de reforma, ampliación o conservación de un edificio resultan en ocasiones perjudiciales para éste; en un intento de variar su comportamiento se puede causar su degradación (figura 3.10).
• El propio uso de un edificio representa un desgaste de éste.
• Los accidentes, como son cortocircuitos, explosiones de gas, etc., o en general, deberán atribuirse a causas humanas.
• Las modificaciones del subsuelo que cambian las capas freáticas, la excavación de túneles, la excavación bajo la rasante de los cimientos en el terreno colindante, etc., pueden ser causa de problemas en un edificio.


 Destrozo de la impermeabilización debido a la acción del hombre en trabajos de reparación.
Figura 3.10 Destrozo de la impermeabilización debido a la acción del hombre en trabajos de reparación.

Degradación - Causas propias de la construcción

Emplazam lento
El emplazamiento de una construcción en un lugar determinado producirá por esta simple razón una serie de condicionantes directos, que incidirán positiva o negativamente sobre ella y que en muchos casos serán el origen de patologías posteriores. Estos condicionantes pueden ser:

• El tipo de terreno sobre el que se asienta la construcción que, por sus características geofísicas, debe ser capaz de soportar las cargas que se le transmitan a través de los cimientos y resultará la garantía para la solidez y la estabilidad de todo el conjunto.

• La topografía del terreno también incidirá de forma significativa en cuanto que sea un terreno llano o abrupto, cercano a cursos de agua o en zona sísmica, entre otros.

• Las condiciones climáticas son muy variables en función del emplazamiento y cualquier construcción que se realice debe tener la capacidad de responder a los agentes agresivos vinculados a estas condiciones (figura 3.2).
Fachada de una iglesia orientada al norte, lo que provoca humedades que a suvez provocan la aparición de moho.
Figura 3.2. Fachada de una iglesia orientada al norte, lo que provoca humedades que a suvez provocan la aparición de moho.
• La agresividad del medio en un mismo emplazamiento también será variable según la orientación que presente el elemento al sol o al viento, entre otros.

Construcción
Las características constructivas de los componentes de la construcción serán determinantes frente a su comportamiento y durabilidad.

El proyecto, como documento en el que se habrá definido cada uno de los componentes, sus características, dimensiones, sistemas de protección, etc., será en buena medida responsable del comportamiento de la construcción una vez acabada, tanto proporcionando una buena respuesta a las solicitaciones como presentando problemas por un planteamiento incorrecto. Los errores de proyecto pueden suponer el 50% de las patologías que presentan las construcciones, tanto por el uso de materiales inadecuados como por adoptar soluciones constructivas incorrectas o también por infravaloración de los esfuerzos verticales, horizontales u oblicuos a que están sometidos los elementos estructurales.

Estas causas se pueden deber a lo siguiente:

• La forma de ejecutar los trabajos previstos, sin seguir con precisión los parámetros definidos en el proyecto, buscando las soluciones constructivas más sencillas y fáciles, o cometiendo errores en la disposición de los diferentes componentes estructurales introducirá factores de desequilibrio que generalmente provocarán la degradación parcial o total de la construcción (figura 3.3). Los problemas vinculados con la ejecución representan el 30% de las patologías que se aprecian.

Detalle de una junta mal ejecutada en un muro de hormigón.
Figura 3.3 Detalle de una junta mal ejecutada en un muro de hormigón.
• Los diferentes materiales que forman parte de una construcción presentan unas características dimensionales, forma de elaboración, capacidad físico-mecánica, etc., que los hace más o menos aptos para desarrollar una determinada labor, la adecuación precisa de cada material a su función es el factor imprescindible para el correcto funcionamiento del conjunto (figura 3.4). A este apartado le corresponde el 15% de las patologías detectadas.

Detalle de un voladizo en el que se ha realizado un falso techo inadecuado.
Figura 3.4 Detalle de un voladizo en el que se ha realizado un falso techo inadecuado.
• Al margen de la calidad del proyecto, de la ejecución y de los materiales que conforman cualquier elemento arquitectónico, éste tendrá una vida útil limitada que resultará variable para cada uno de sus componentes en función de diversos parámetros, como son sus propias características, y el uso y los agentes agresivos que incidan sobre él (figura 3.5). La previsión de realizar un mantenimiento adecuado resulta primordial para evitar la degradación y aumentar la durabilidad.

Uso de piedra caliza en un muro que ha sido erosionado por la acción del agua de lluvia.
Figura 3.5 Uso de piedra caliza en un muro que ha sido erosionado por la acción del agua de lluvia.

Causas de Degradación de las Edificaciones.

A la hora de realizar un Informe de Inspección cte una edificación o construcción se observa que una patología es debida generalmente a varias posibles causas, como, por ejemplo, la fisura provocada por un asiento diferencial de un edificio que deja al descubierto la posibilidad de filtración atmosférica hacia el interior de una construcción o la fisura creada por dilatación o expansión de los solados de Las terrazas o azoteas, que da lugar a filtraciones (figura 3.1).

La determinación precisa de todas y cada una de las causas será la única garantía de que la solución adoptada para La adecuación o rehabilitación sea la adecuada y, por tanto, condiciona para elegir los materiales y las soluciones constructivas necesarias para realizarlas con éxito.
Expansión por humedad en el solado de una terraza-jardín.
Figura 3.1 Expansión por humedad en el solado de una terraza-jardín.
El anáilsis de las causas por las que se degradan las construcciones queda refiado en la tabla 3.1.

Como se observa en la tabla 3.1, las causas pueden ser, por una parte, propias del edificio como demento físico, relacionadas directamente con su origen y la naturaleza de sus componentes y, por otra parte, las causas debidas a los agentes externos, con diferentes grados de agresividad.

Tabla 3.1. Causas dc degradación de las edificaciones. 
Causas dc degradación de las edificaciones.

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Presión del Agua sobre las Construcciones.

A diferencia de la humedad atmosférica, en que el agua entra puntualmente a causa de la lluvia, en el caso de una azotea o jardín (figura 2.19) que, por defecto del drenaje, el agua se queda embalsada puede provocar filtraciones debidas a la presión que ejerce sobre las paredes.

A veces es difícil diferenciar una humedad de tipo atmosférico de una humedad de filtración por presión, pero observando la figura 2.20 es posible darse cuenta de que depósitos, piscinas y aljibes, donde se acumula agua que ejerce presión y llega a penetrar o a salir al exterior en el momento en que aparece una microfisura, provocan fugas de agua (figura 2.21).

Humedades debidas a la presión del agua que ha provocado el desconchamiento del revestimiento.
Figura 2.19 Humedades debidas a la presión del agua que ha provocado el desconchamiento del revestimiento.
Depósito afectado por la presión del agua y aparición de microfisuras.
Figura 2.20 Depósito afectado por la presión del agua y aparición de microfisuras.

Estas vías de agua suelen aparecer con frecuencia en los sótanos de los edificios por donde entra el agua, o por los muros o las soleras. En el caso de la solera es mucho más peligroso pues da lugar a embalsamientos de las aguas, mientras que si son por los muros de cimentación se puede resolver utilizando los sistemas de cámaras bufas o tratándolos con morteros especiales como se verá más adelante.

Humedad por filtración en un sótano.
Figura 2.21. Humedad por filtración en un sótano.

Formas de Presentación de la Humedad en las Construcciones.



Según lo comentado anteriormente, la humedad se presenta de varias formas en la construcción y se engloba en varios grupos:


• Humedad capilar o por remonte capilar procedente del agua subterránea.
• Humedad atmosférica o por agua de lluvia.
• Humedad por filtración.
• Humedad por condensación o por variación de temperatura.
• Humedad de tipo accidental.


Humedad capilar o por remonte capilar
Es la humedad que aparece en las zonas bajas de las construcciones, en cimentaciones o muros, en contacto con el terreno (figura 2.5).
Mancha producida por remonte capilar en un muro en contacto con el suelo.
Figura 2.5 Mancha producida por remonte capilar en un muro en contacto con el suelo.

Esta humedad puede ser debida a que los materiales absorben el agua del terreno a través de la cimentación o muros. Las humedades de remonte capilar pueden ser permanentes cuando el nivel freático del terreno está muy alto, o pueden ser temporales o accidentales cuando están relacionadas con las condiciones meteorológicas (suelen aparecer en invierno y secarse en verano).

Agua en el suelo
Los poros del suelo están llenos de aire y agua. Analizando el corte del terreno se distinguen tres estados diferentes (figura 2.6):

 Seccion en un terreno.
Figura 2.6 Seccion en un terreno.

• En un caso extremo todos los poros están llenos de aire, es decir, el suelo está totalmente seco.
• En otro caso límite los poros están completamente llenos de agua, por ejemplo, en suelos situados bajo la capa freática (suelo saturado).
• En el estado intermedio los poros están ocupados en parte por el aire y en parte por el agua. Éste es el caso de los suelos situados por encima de una capa freática (suelos semisaturados).

Agua situadti por encima del nivel freático
Esta agua se mantiene en el suelo mediante fuerzas superficiales o capilares y, por tanto, no puede moverse libremente.

Según la forma de unión con las partículas deF suelo puede distinguirse:

• Agua higroscópica o agua de constitución que es retenida por las fuerzas de atracción de las partículas del suelo. Rodea los granos con una disposición molecular muy cerrada.
Como consecuencia de esta envoltura acuosa existe en los suelos cohesivos no saturados una atracción mutua de las partículas, de tipo superficial (cohesión).
• Agua absorbida que se mantiene en contacto con las partículas del suelo mediante fuerzas de tensión superficial. Se puede distinguir:

1. La película acuosa adsorbida que envuelve los granos del suelo formando una segunda capa.
2. El agua que llena los pequeños ángulos de los poros.
3. El agua absorbida presenta una cierta viscosidad y es independiente del agua libre.

• Agua capilar que tiene su origen en el agua que asciende desde la capa freática por la capilaridad de los pequeños canalículos del suelo, manteniéndose suspendida por efecto de la tensión superficial.
En la zona inmediatamente por encima del nivel freático el agua capilar llena todos los poros (zona de capilaridad completa). A mayor altura solamente algunos poros están llenos de agua (agua colgada), quedando el resto ocupados por aire (zona de capilaridad abierta).
• Agua infiltrada que representa el medio de unión entre el agua de lluvia y el agua freática, contribuyendo al mantenimiento de esta última. Por efecto de la gravedad el agua infiltrada se convierte en agua freática. En su camino contribuye a la formación del agua absorbida y capilar de las capas atravesadas y solamente el volumen sobrante llega a alcanzar finalmente el nivel freático.

Humedad atmosférica o por agua de lluvia
La humedad atmosférica es la que produce el agua de lluvia ai contacto con ia construcción. Sin embargo, los métodos ylos materiales utilizados para ejecutar las construcciones se diseñan para evitar la penetración del agua de lluvia.

La utilización de un material u otro dependerá de la orientación, de los vientos dominantes e incluso de las inclemencias del tiempo, evitando utilizar materiales no preparados para ello. En la figura 2.7 se observa el lavado que sufre un revestimiento a causa del agua de lluvia, la cual actúa como erosionante.

Esosión producida en una pared enfoscada a causa de la lluvia.
Figura 2.7 Esosión producida en una pared enfoscada a causa de la lluvia.
Con el paso del tiempo la lluvia creará una mancha de humedad que se comunicará a los materiales más o menos porosos que componen los muros exteriores y/o incluso de la cubierta del edificio, tratando de establecer constantemente un equilibrio higrométrico.

Así, en días húmedos y durante las lluvias y nevadas, la humedad de la atmósfera penetraría en tos poros de las piedras, los ladrillos y los morteros, hasta saturarlos de agua. Contrariamente, en días secos y de sol, la atmósfera absorberá la humedad contenida en los muros y producirá su evaporación.

La utilización de materiales muy porosos, como son los productos cerámicos en los revestimientos de fachadas, por su propia naturaleza absorben el agua de lluvia hasta saturar los poros, como se observa en la figura 2.8.

Humedad atmosférica en una facada de ladrillo visto.
Figura 2.8 Humedad atmosférica en una facada de ladrillo visto.

Sin embargo, en otras ocasiones estos poros se llenan de suciedad producida por la contaminación o por elementos constructivos oxidantes, que con la ayuda del agua de lluvia favorecen la aparición de manchas en los revestimientos (figura 2.9).

Manchas en un revestimiento debidas a la humedad atmosférica.
Figura 2.9 Manchas en un revestimiento debidas a la humedad atmosférica.
Vierteaguas de cubierta.
Figura 2.10 Vierteaguas de cubierta.

Remates de una cubierta.
Figura 2.11 Remates de una cubierta.

Las fachadas de las construcciones se decoran con elementos o sistemas constructivos (alfeizares, albardillas, goterones, etc.) cuyo fin es la evacuación del agua de lluvía, de manera que ésta caiga por gravedad, no resbalando a lo largo de ella (figuras 2.10 y 2.11).

El agua de lluvia que cae sobre una cubierta se conduce al exterior utilizando aleros o vuelos, o se recoge mediante canalones que la conducen hacia los bajantes (figura 2.12). La disposición de los elementos de cubierta debe tener la forma y disposición adecuada para facilitar la recogida y la evacuación de manera que nunca quede acumulada, aunque a veces una mala ejecución da lugar al embalsamiento de las aguas, con el consiguiente riesgo (figura 2.13).

Detalle de ka reciguda de agua mediante canalón en una cubierta.
Figura 2.12 Detalle de ka reciguda de agua mediante canalón en una cubierta.
Mancha producida por el embalsamiento de aguas en una azotea.
Figura 2.13 Mancha producida por el embalsamiento de aguas en una azotea.

Generalmente las humedades de tipo atmosférico dan lugar a filtraciones puntuales y se deben generalmente a una mala ejecución de los sistemas constructivos. Bastará entonces con tratarlas, como se verá más adelante.

Humedad por condensación
Esta humedad se produce cuando el vapor de agua existente en el interior de una construcción entra en contacto con superficies frías como, por ejemplo, el aluminio de una ventana o el cristal, o una canalización de acero, formando pequeñas gotas de agua. Este fenómeno se suele dar en invierno y favorece la creación de microorganismos que son perjudiciales para la salud, alterando la estética de la construcción.

Humedad contenida en la atmósfera
El aire ambiente contiene siempre una cierta cantidad de vapor de agua. La cantidad de humedad tiene un límite que varía según la temperatura del aire.

Así, por ejemplo, a 10°C el aire puede contener, como máximo, 9,39 g de vapor de agua por cada metro cúbico. Si la temperatura es de 15 °C, esta cantidad máxima es de 12,82 g. Cuando el aire contiene el máximo de vapor de agua que admite, de acuerdo con su temperatura, se considera que está saturado de humedad.

A veces suele suceder que el aire, que está a una temperatura determinada, está envuelto por superficies más fn’as. Es el caso de un edificio con buena calefacción, pero con mal aislamiento en las paredes y los techos, o simplemente tiene una falta de ventilación.

En este caso, el frío de las paredes se transmite a las capas de aire que están en contacto con ellas; este aire baja de temperatura y origina condensaciones que pueden provocar por ejemplo, el desprendimiento de los revestimientos, como las pinturas de tipo plástico (figura 2.14).

Desprendimiento de la pintura por efecto de las condensaciones.
Figura 2.14 Desprendimiento de la pintura por efecto de las condensaciones.


Sin embargo, todos los materiales deben mantener una cierta humedad y, a veces, suprimir las condensaciones puede resultar gravoso. Por tanto, se puede deducir que no se debe tratar de suprimir completamente las condensaciones, sino que deben evitarse las condensaciones exageradas (figura 2.15); las condensaciones accidentales y ligeras (sobre todo las que pueden ser absorbidas por los paramentos) no son, en general, peligrosas, ya que ayudan a mantener un cierto equilibrio en los materiales, sobre todo si se trata de madera.

Mancha producida por condensación (cerramiento de piscina pública cubierta), aunque a simple vista parece una humedad de carácter atmosférico.
Figura 2.15 Mancha producida por condensación (cerramiento de piscina pública cubierta), aunque a simple vista parece una humedad de carácter atmosférico.

Son las condensaciones que se producen sobre la superficie interior y aparente de los muros e incluso en las instalaciones que discurren por los falsos techos las que provocan la humedad debida a las condensaciones.

Humedad de filtración por presión
Es aquella causada por la penetración directa del agua en el interior de los edificios a través de los muros (figura 2.16) debido a corrientes de agua creadas accidentalmente, por ejemplo, en jardines o por escorrentía de las aguas de lluvia hacia ellas, caso en que el agua es la que ejerce presión sobre la construcción.

Ejemplo de una filtración por presión.
Figura 2.16 Ejemplo de una filtración por presión.

Agua freática
Es el agua que se mueve libremente por el terreno sometida únicamente a la fuerza de la gravedad y saturando todos los poros. Las capas que contienen agua freática se denominan acuíferos. La parte inferior de estas capas está constituida por un suelo impermeable o una base rocosa. La superficie superior es el nivel freático. El agua freática puede ser por una corriente de filtración de aguas o ser un manto subterráneo en reposo, como el que se observa en la figura 2.17.

Agua freática en reposo.
Figura 2.17 Agua freática en reposo.

Entre los diversos tipos de agua freática se pueden citar:

• Agua freática libre, no sometida a presión: en su superficie se equilibran las presiones del agua y del aire.
• Agua libre suspendida: bajo la base del acuífero existe otra zona con poros rellenos de aire.
• Agua artesiana, encerrada bajo presión.
• Acuíferos independientes y separados por capas impermeables.

En la mayoría de los casos no puede evitarse que el suelo sea húmedo. Pero el suelo puede estar saturado o no de humedad, es decir, que los poros pueden o no estar llenos de agua líquida. Una gran parte del suelo siempre está saturada de agua, formándose la capa de agua subálvea o freática.

El nivel de la capa (nivel freático) varía ligeramente durante el transcurso del año y con las lluvias, pero sigue más o menos la configuración del suelo, aproximándose más a la superficie en los fondos que en los promontorios. Por lo que, en general, interesa construir en los lugares elevados, siempre que se pueda (fig. 2.18).

 Cimentación enterrada y muy cercana al nivel freático ya que toda la superficie de cimentación está siendo tratada.
Figura 2.18 Cimentación enterrada y muy cercana al nivel freático ya que toda la superficie de cimentación está siendo tratada.

El nivel freático puede cambiar no sólo según la estación del año sino también por circunstancias imprevisibles o poco previsibles. Por ejemplo:

• Una corriente subterránea de agua puede desviarse por efecto de una obra vecina (muro de un sótano, túnel, construcción subterránea o simplemente deprimida, etc.), afectando a las fincas incluso algo alejadas.
• El cambio progresivo de zona agrícola a zona industrial puede acarrear un aumento de la humedad del suelo, al no ser absorbida por los vegetales.
• El cambio climático, que hace que zonas consideradas húmedas dejen de serlo por variación y aumento de la temperatura, hace descender el nivel de las aguas subterráneas a límites impensables, provocando incluso el vuelco de construcciones.

>>>  Presión del agua sobre las construcciones

Humedad accidental
Se puede decir que cuando en una construcción, que se considera impermeabilizada y que cumple con todos los requisitos y las normas establecidas, todavía aparece humedad es porque el agua ha penetrado de forma accidental.

Las humedades accidentales suelen ser las provocadas por escapes en canalizaciones o defectos de sellado en los materiales tradicionalmente impermeables, como son los azulejos y los suelos de los locales húmedos (baños, cocinas y lavaderos).

Son humedades de tipo puntual y mediante sellado o reparación del elemento que las provoca desaparece.
En la imagen de la figura 2.22 se observan manchas de humedad ya secas, provocadas por roturas en los bajantes de un sótano.

Humedad accidental.
Figura 2.22 Humedad accidental.

Las roturas y los escapes en las conducciones son generalmente determinables y perfectamente reparables. Pero a veces están ocultas y dan lugar a fenómenos confundibles como condensaciones o penetración de humedad del exterior, como se podría pensar en la imagen antenor.

Estas humedades pueden llegar a ser peligrosas, e incluso pueden desmoronar materiales constructivos. En la imagen de la figura 2.23 se observa la humedad creada por la picadura de un bote sifánico, que gota a gota erosionó la bovedilla cerámica del forjado. En la figura 2.24 un poro en un manguetón provocó una humedad accidental que en un principio se pensó que era por condensación.

Efectos provocado por una fuga en un bote sifónico empotrado.
Figura 2.23 Efectos provocado por una fuga en un bote sifónico empotrado.
Efectos provocados por un fuga en un manguetón de un baño.
Figura 2.24 Efectos provocados por un fuga en un manguetón de un baño.

También se provocan humedades accidentales por la dejadez en las construcciones o por falta de mantenimiento o limpieza de éstas. En la figura 2.25 se observa la gran posibilidad de que por falta de limpieza de la cubierta pueda provocarse el rebosamiento de las aguas fuera de la canal de las tejas, produciendo filtraciones accidentales, en el caso de que por la parte inferior no estuviera impermeabilizada la cubierta, como sucede algunas veces.

 Falta de limpieza en una cubierta.
Figura 2.25 Falta de limpieza en una cubierta.

También se observa en la figura 2.26 la posibilidad de penetración de agua de forma accidental por defecto de sellado en la medianería de dos edificaciones, a pesar de que a una de ellas teóricamente se le ha puesto una albardilla.

Falta de sellado en la medianería de dos edificaciones.
Figura 2.26 Falta de sellado en la medianería de dos edificaciones.