Anclaje de las armaduras - Hormigón Armado.



GENERALIDADES

Los anclajes extremos de las barras deben asegurar la transmisión de esfuerzos al hormigón sin peligro para éste. En general, se efectúan mediante alguna de las disposiciones siguientes:
 
• por prolongación recta;
• por gancho o patilla;
• por armaduras transversales soldadas (caso de mallas, por ejemplo); 
• por dispositivos especiales.

La longitud de anclaje de una armadura es función de sus características geométricas de adherencia, de la resistencia del hormigón, de la posición de la barra con respecto a la dirección del hormigonado, del esfuerzo en la armadura y de la forma del dispositivo de anclaje. Por ello, su cálculo es complicado y, aun cuando el fallo de anclaje es un estado límite que debería dar origen, en rigor, al cálculo semiprobabilista correspondiente, en la práctica se sustituye por el empleo de longitudes de anclaje dadas por fórmulas sencillas, contrastadas que quedan del lado de la seguridad.

Es muy aconsejable, como norma general, disponer los anclajes en zonas en las que el  hormigón esté sometido a compresiones y, en todo caso, deben evitarse las zonas de fuertes tracciones. Esto conduce, en vigas, a llevar las armaduras de momento negativo, sobre apoyos intermedios, hasta Una ‘ distancia de éstos del orden del quinto de la luz; y en apoyos extremos, a bajar las armaduras dobladas a 90º, por la cara más alejada del soporte o muro.

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