Encofrado de Cimientos - El Terreno.

Las cimentaciones son los elementos de las construcciones más íntimamente ligados al terreno sobre el cual se asientan.

Generalmente, los cimientos quedan invisibles, enterrados en el suelo y por debajo de la fábrica vista. Por ello, los encofrados suelen ser más toscos, menos cuidadosos, además de ser menos completos, ya que se utiliza parte del terreno como encofrado, si éste se ha excavado con las dimensiones adecuadas para las piezas de hormigón que se han proyectado.

En cimentaciones se suelen proyectar dados para arranque de pilares, vigas de cimentación corridas entre pilares, vigas entre cabezas de pilotes, losas de hormigón, etc.

Cuando la cimentación va enteramente enterrada y el terreno no es duro, de manera que se ha excavado con taludes verticales y con las dimensiones proyectadas para la cimentación, no se emplea encofrado, ya que los taludes del terreno sirven de moldes. Si se emplease encofrado, se perdería la madera al no poder sacarla, y además no tendría ningún objeto, ya que el terreno cumpliría las funciones de aquél.

A veces no es posible darle al terreno taludes verticales, pero sí sin apenas talud, de manera que el exceso de hormigón que representaría el rellenar todo el pozo o zafia con hormigón compensaría el costo del encofrado, en cuyo caso también suele suprimirse éste, quedando los cimientos con un pequeño exceso.

En terrenos flojos, en los que no hay la posibilidad antes apuntada, pero que son lo suficientemente consistentes como para soportar debidamente la masa del hormigón que gravita sobre ellos, se necesitará encofrar solamente las partes laterales de la pieza a hormigonar, sirviendo el fondo del terreno como un tablero más. En este caso, la anchura de la excavación será un poco mayor de la proyectada con el fin de poder introducir y colocar los tableros laterales con cierta facilidad, así como, una vez terminado el período de fraguado necesario, poder retirar la madera con el menor desperdicio posible.

En los casos extremos en que el terreno no pueda soportar la carga del hormigón y los cimientos se construyan como vigas entre apoyos más profundos, se hará necesario el encofrado del fondo mediante un tablero. Será un caso similar al de una viga. Se tendrá en cuenta que el tablero del fondo debe clavarse «entre. los dos laterales, ya que para el desencofrado se quitarán primero los laterales y el fondo todavía deberá dejarse más tiempo. Si se clavase «debajo» de los costeros o laterales, la operación de desencofrado será más trabajosa, ya que en el desclavado habría que hacer esfuerzos sobre e? fondo. En cambio si se clava entre los costeros, los clavos se sacan lateralmente, apoyando la barra de pata de cabra sobre dichos laterales. En la figura 14 indicamos las dos maneras citadas de encofrados, para que el lector pueda apreciar las dificultades de desencofrado que hemos dicho.

Para fijar los laterales se suelen utilizar codales, que se apoyan por un extremo en el tablero y por el otro en el terreno, afianzando de esta manera el molde contra el empuje del hormigón, tornapuntas o puntales apoyados en piquetes, estacones, etc.

En el caso en que el terreno no soporte la carga de hormigón y haya que poner tablero de fondo, se hará preciso un buen realce y apoyo, de manera que dicho tablero no ceda al echar el hormigón. Pero habrá que tener sumo cuidado en la colocación de dichos apoyos, por lo que se deberá ampliar la base de apoyo, es decir, que se dispondrá una tabla tal como indica la figura 15. Ya con ello, la superficie de apoyo en el terreno es grande y, por tanto, la carga por unidad de superficie es pequeña, soportando con seguridad el peso que se le transmita de la obra.

Como media elemental, se limpiara siempre el terreno donde deba apoyarse  un codal de toda tierra vegetal suelta, por lo menos en un espesor en el que estemos seguros de que el terreno no va a ser mas consistente y firme.

 Figura 14 dos maneras citadas de encofrados

 Figura 15

Tablas para Encofrar.



Aunque sería muy conveniente que en España se unificaran los distintos tipos de tablas para encofrado con el fin de estandarizar esto, según se ha hecho en varios países, lo cierto es que las dificultades de un normal abastecimiento y el elevado precio que ha alcanzado en el mercado la madera, empujan al encofrador a emplear cualquier tipo de tabla que le viene a mano, para lo cual tiene que emplear parte de su tiempo en operaciones que no le son propias de su oficio, aserrando, recreciendo, etcétera, las piezas de que dispone para adaptarlas a los fines que persigue.

Los gruesos de las tablas para encofrar suelen ser de 2,5 cm, que es más que suficiente para los moldes, con un ancho que debería oscilar lo menos posible de los 10 cm, y diversos largos.

Con este tipo estandarizado de tablas, se evitaría en gran manera la clasificación de la madera según los usos que se vaya a hacer de ellas, tales corno tornapuntas, bridas, embarrotados, cuñas, etc.

Pero, corno decimos, el encofrado se tiene que adaptar a los diversos tipos que existen en el mercado para sus distintos usos.

Encofrados: Nomenclatura.

Como ya hemos dicho, ya iremos indicando en cada ejemplo el tipo de clavos mas adecuados para la clavazón de las tablas. Conviene, pues, establecer un sistema sencillo y general para distinguir los distintos tipos de clavos, púas o puntas de Paris que se utilicen. Lo más corriente se que los clavos se distingan por su diámetro y longitud. Así un clavo cuyo diámetro sea de 3 mm y su longitud de 50 mm, lo escribiremos que es un clavo de 30/50, de manera que siempre el primer número indicará que ése es su diámetro medido en décimas de milímetro, y el segundo, que es su longitud medida en milímetros.

Las medidas más usuales de clavos utilizados en encofrados corrientes suelen oscilar entre los 24/50 a 30/70. En clavaz6n de pequeñas piezas suelen emplearse clavos más pequeños, tales como el 18/36, y en cambio para tableros gruesos y tacos se suelen utilizar de hasta 36/85 y aun más.

Encofrados: Clavazón.


En la técnica del encofrado el arte de clavar difiere enormemente de su homónima en la carpinteria. En ésta se busca que el clavado de las distintas piezas tenga la máxima duración, la más perfecta unión entre las piezas, ya que todo está presidido por un único fin: la duración. En cambio, en el encofrado es muy distinto. Una vez que el molde ha servido para albergar el hormigón hasta su total fraguado, es necesario desencofrar, las más de las veces desclavando, levantando las clavazones de manera que las tablas de madera sufran lo menos posible, para poder utilizarlas en otras piezas de obras similares. Por tanto, la clavazón en el encofrado busca un doble fin:

1.º La unión de las tablas para que éstas puedan soportar estrictamente los esfuerzos a que deben quedar sometidos, pero no excediéndose en que la clavazón sea mas robusta de esta necesidad.

2.° La facilidad de desencofrado. Si empleamos clavos de mayor diámetro y longitud que los adecuados (y que aproximadamente iremos indicando en los distintos casos de encofrados que presentaremos a lo largo de esta monografía), la dificultad de desencofrado crece con estas dos magnitudes, por lo que entorpeceremos la operación del desmoldeo.

Herramientas y Materiales para Realizar un Encofrado.


Las herramientas que emplea el encofrador en sus obras son muy distintas y variadas, aunque se puede decir en términos generales que son idénticas a las que puede usar el carpintero corriente en sus trabajos habituales.

En las figuras 4 a 13 presentamos las más importantes de estas herramientas, las cuales vamos a describir brevemente:

Comenzaremos por la sierra de carpintero, que está representada en la figura 4. Esta sierra, como puede apreciarse, consta de una hoja de dientes oblicuos, que al moverse sobre una misma línea, cortan la madera. 

Lleva unas empuñaduras en los extremos de la hoja, que permiten girar ésta y darle la inclinación conveniente. 

Un par de brazos y un larguero. Para tensar todo el sistema se emplea una cuerda que se arrolle sobre si misma y que se sujeta una vez bien tirante, por reducirse su longitud, al trenzarla, con un travesaño, que se pasa al otro lado del larguero, de manera que le sirve de tope.

Otro utensilio es el cepillo (figura 5), cuya finalidad, según Indica su nombre, es la de cepillar madera y rebajar ésta en los grosores que nos interesen. Está formado por un cuerpo, con una caja central, rectangular, un asidero, y la cuchilla o juego de cuchillas. Una cuña aprisiona a la cuchilla, haciendo presión con un tornillo.

El serrucho, que se ve en la figura 6, consta de un mango y una hoja grande, de forma más o menos trapezoidal, que está dentada y que corta o sierra por empuje. Con el serrucho se obtienen los aserrados de tablas, bridas y piezas pequeñas, para darles ya la dimensión definitiva y las Correcciones que sean necesarias. 

Para nivelar los encofrados y, a la vez, ser también útil en la operación de (aplomados, se utiliza el nivel de aire o de burbuja (figura 7). Este nivel en nada difiere de los que usan los albañiles, y consta de uno o dos niveles; en este último caso, uno es vertical, colocados en una caja de madera y de forma que la superficie del nivel es exactamente paralela a la cara inferior de la caja, esto es, la línea tangente al tubo de cristal (que no es cilíndrico, sino ligeramente curvado), cuando la burbuja esté centrada1 es paralela al plano inferior de apoyo de le caja.

El martillo (figura 8), además de la cabeza maciza, tendrá por el lado opuesto unas uñas que servirán para arrancar los clavos mal colocados, torcidos, etc., así como hacer algunas hendiduras en la madera. Generalmente, son de mango corto, ya que se suele llevar en el bolsillo o atravesado en pistolera, tras el cinturón.

Para guardar la verticalidad de las piezas se utiliza la plomada (figura 9), que consta de un plomo (esto no quiere decir que el cuerpo pesado que lleva en la punta sea de metal llamado así, ya que habitualmente suele ser de hierro) y un hilo. El plomo va en un extremo y por el otro del cordel se suele colocar un ojo, es decir, una pieza metálica, cuadrada, cuyo lado es el mismo que el diámetro del plomo, que suele ser de forma cónlca. De esta forma, para aplomar una tabla, se apoya uno de los lados del ojo contra dicha tabla y el plomo debe de rozar la tabla. Basta hacer esta operación en puntos distintos pare aplomar la pieza.

La barra de pata de cabra (figura 10) es una pieza maciza de hierro de unos 35 a 45 cm de longitud, una de cuyas puntas, como se ve en te figura, esté curvada y que además lleva un corte o pata de cabra que se utiliza para sacar los clavos, para desencofrar, empLeéndolo a modo de palanca, etc,

El serrucho de vaciar o de calar (figura 11), es un pequeño serrucho que se utiliza para los vaciados. Consta de una pequeña hoja, muy estrecha, y el ase o mango.

El hacha del encofrado (figure 12) se utiliza en el desbaste di la madera, en aguzar y hacer hendiduras. Consta de una cabeza con hoja afilada en el mismo sentido que el mango.

La meza o martillo grande, también llamado el mazo, el macho (figura 13), etc., como su nombre indica, es un martillo de gruesa cabeza, cuya utilidad principal es la de clavar estacas y piezas en general gruesas y toscas.

Además de todas estas piezas ya descritas, no hay que olvidar las tenazas, barrenas, metro y lápiz de carpintero, la lima o escofina, le escuadre, etcétera.

Estas son, en términos generales, las herramientas usuales del buen encofrado, con los materiales necesarios para el desarrollo de su trabajo, como clavos, alambre de atar, etc. 


 Figuras 4 al 13

El Encofrado Como Ciencia y Como Arte – Construcción.


En los países más adelantados de Europa existen unas escuelas para el estudio del encofrado de obras de hormigón, en las cuales, tras dos o tres años de aprendizaje, varias visitas a obras de importancia y valiosas prácticas, se expende un título o certificado acreditativo de poseer esos conocimientos. En España, y por el momento, no se puede decir que se haya dedicado una atención especialísima, como bien merece, a la técnica del encofrado y. salvo en las obras de considerable Importancia, se deja al <<encofrador>> la preparación de los moldes adecuados. Pero este encofrador, que debería ser un técnico, la mayoría de las veces es un carpintero con pocos conocimientos del hormigón.

En la técnica del encofrado entran casi a partes iguales la ciencia y el arte: la ciencia, en cuanto toca a as partes resistentes que debe cumplir en su misión auxiliar, la facilidad de desencofrar, etc.; y arte, por el gusto en la confección de las distintas partes, el dominio de la carpintería aplicada a las necesidades que aquí se presentan.

Indudablemente, el hecho de que un obrero sea buen albañil o carpintero no puede por ello indicar que sea capaz o esté capacitado para ejecutar trabajos de encofrado dentro de las garantías que exige la técnica del mismo, sin olvidar en ningún momento lo concerniente a la parte económica, que es base de la construcción.

Debe exigirse pues, al encofrados, que domine la construcción del hormigón, los problemas que presenta, además de su maestría en el arte de la carpintería.

Por tanto, un buen carpintero montará un encofrado, si se quiere, perfecto, desde el punto de vista de su arte, es decir, con gusto, bien clavado y sus piezas bien distribuidas. Pero esto de poco nos servirá si no está calculado para resistir los esfuerzos encomendados a los moldes en los primeros momentos de ida vida del hormigón. Esta técnica constructiva es, pues, la que debe adquirir el que quiera ser un buen encofrador.
Otra parte que jamás se debe olvidar es la del desencofrado. No basta con montar un molde perfecto, desde el punto de vista técnico y mecánico, sino que hay que tener en cuenta que, una vez cumplida la misión confiada al molde y ya una vez «entrado el hormigón en su mayoría de edad), en que ya puede valerse por sí mismo, ese molde ha de retirarse con facilidad, sin operaciones complicadas, sin destrozo de madera o del material empleado, antes bien procurando sacar << totalmente íntegros >> cuantos más elementos empleados en el molde mejor, ya que con ello se rebaja enormemente el precio del encofrado y de la construcción, capítulo muy importante en toda obra. Por eso el montaje del encofrado debe estar previsto para un fácil desencofrado.

Hemos rozado de paso la cuestión del <<ahorro>> en esta materia y el lector nos perdonará si a lo largo de este libro insistimos repetidas veces en ello, ya que los encofrados en una obra representan un capítulo de gastos muy considerable, por lo que es fundamental estudiar previamente una obra antes de lanzarse alegremente a confeccionar tableros y moldes, ya que la economía obliga a utilizar <<los mismos moldes el mayor número de veces posible>>.

El Hormigón en su "Minoría de Edad".

Hemos hablado ya de que el hormigón se obtiene al mezclar mecánicamente unos ciertos áridos y cemento, añadiendo agua para provocar en dicha mezcla las reacciones químicas que, tras un primer periodo de fraguado, entren francamente en el endurecimiento. Pero el hormigón se lleva o pone en obra como una masa blanda, <<sin forma>>, que se extiende horizontalmente cuando más fluida es. En estas condiciones, de poco nos serviría si lo que necesitamos es construir unas piezas determinadas, prismáticas, como pilares, muros, vigas, de sección circular o de cualquier otra forma que haya marcado el proyectista.

Para ello, según hemos dicho ya, el hormigón «moldeable», es decir, que encerrado dentro de unos límites, al cabo de cierto tiempo1 dicho hormigón habrá formado un bloque con la superficie idéntica a la que interiormente tenía el molde, con la cual estuvo en contacto y le retuvo en su expansión.

Por tanto, durante este primer período, durante esta «minoría de edad* del hormigón, en que no cumple función resistente alguna, necesita de unos moldes, que le sirven a la vez de retención a su natural expansión de masa amorfa y para darle la forma que nos interese tenga en el futuro.

Todo esto ya nos dice algo muy importante, al mismo tiempo que nos crea unos serios problemas y preocupaciones: estos moldes deben ser lo suficientemente resistentes para soportar todo el peso del hormigón, armaduras, etc., ya que absolutamente ninguna misión resistente se le puede confiar al hormigón, no sólo cuando se pone en obra, sino durante un período más o menos largo, lo cual depende de la pieza o elemento de que se trate.

Pero no todo consiste en colocar un molde lo suficientemente resistente como para soportar la carga que posteriormente debe recibir del hormigón, armaduras, vibrado, etc., sino que ha de ser construido de manera que luego, cuando el hormigón ya se ha endurecido lo suficiente para podérsele confiar las misiones para el que ha sido fabricado, se pueda retirar sin entorpecimientos, sin peligro para la obra y produciendo en los moldes los mínimos desperfectos posibles.

No sólo entran a formar parte de estos moldes para Ja pue5ta en obra del hormigón aquellos elementos que integran dicho molde, sino que también hay que contar con los apoyos, andamios, etc., que entran a formar parte de la obra auxiliar que se denomine encofrado y a la cual no se suele prestar, las más de las veces por ignorancia, la debida atención y el estudio que requiere el proyecto de un buen encofrado. Generalmente, se deja a la experiencia, a la práctica en estos trabajos la confección del encofrado.

No debe desdeñarse, pues, la confección de un buen encofrado, procediendo con cuidado en cada una de sus partes, ya que cualquier fallo una vez echado el hormigón, cualquier reforma, tiene muy mala solución.

Algunas Propiedades mas Importantes que Deben Reunir Los Materiales - Fraguado del Mortero u Hormigón.


Durante el fraguado del mortero u hormigón, se desprende calor de la masa, como consecuencia del proceso químico que en ella se efectúa para la transformación de unos componentes en otros. Este calor depende en gran manera de la dosificación o cantidad de cemento, de la cantidad de áridos, del agua, de la temperatura exterior, etc. Parece ser que la máxima cantidad de calor desprendido, o mejor dicho, la máxima temperatura que llega a alcanzar una masa, se produce entre las diez y las doce horas después de su amasado. Esta variedad de temperaturas y, por tanto, su diferencia con la del ambiente, origina que no sean iguales las temperaturas en el núcleo de la masa o pieza ya moldeada y las de las capas o zonas más próximas al exterior, por lo que son de temer grietas y hay que adoptar ciertas precauciones.

En determinadas circunstancias, se requiere un rápido endurecimiento de la masa empleada en la obra, por lo que se suele emplear los llamados cementos de fraguado rápido, para lo cual se emplean los álcalis. En Otras ocasiones, en cambio, puede interesar que el fraguado del cemento sea lento, lo cual podemos conseguir con pequeñas dosis de yeso, anhídrido sulfúrico, etc.
 
Para el endurecimiento de la más de hormigón.

Para el endurecimiento de la masa de hormigón se necesita bastante agua, por lo que es muy conveniente el regado de las obras de hormigón durante muchos días después de su puesta en obra, o de su fabricación, si se trata de piezas premoldeadas, es decir, preparadas y fabricadas «fuera» d& lugar que han de ocupar definitivamente en una obra.

REPLANTEO: Quienes Operan el Procedimiento del Ítem.

Al desarrollar esta actividad debemos contextualizar la participación de los siguientes actores, quienes a su vez cumplirán una labor específica de acuerdo a la especialidad de cada uno, así señalamos como ejemplo al siguiente personal:


- Director de obra
- Topógrafo
- Maestro Albañil
- Ayudante


DIRECTOR DE OBRA.
Es el profesional que tiene a su cargo el proyecto en su contexto y tiene la misión específica de ser el encargado de dirigir las actividades a efectuarse durante su emplazamiento y obviamente sin descuidar la coordinación con el personal de apoyo.


TOPÓGRAFO.
Es el especialista que define las características y conformaciones del terreno, quién a su vez brindará datos de campoygabinete mediante testigos (estacas)y plano topográfico, para el inicio del trabajo, (replanteo).


MAESTRO ALBAÑIL.
Persona que tiene la especialidad en mano de obra calificada, aparte de ser especialista en albañilería deberá conocer ó saber interpretar los planos que se asigne, por tanto el trabajo que debe cumplir será estrictamente fiscalizada porel director de obras previa coordinación entre partes.


AYUDANTE.
Se traduce en la mano de obra no calificada, para este fin no requiere de especialidad alguna, por lo que debe cumplir las instrucciones de su maestro albañil o personas a cargo del proyecto, en las labores de excavación, corte, relleno, desbroce etc. según requiera esta actividad.


RESPONSABILIDADES
La responsabilidad del personal detallado, debe estar en función a la magnitud del proyecto que se pretende ejecutar, esta actividad dependerá del tamaño de la superficie a replantear.


En el caso del director de obras, será el responsable de definir los trabajos asignados con el propósito de optimizar los costos de ser necesario. Sí tomamos en cuenta los casos particulares, lo correcto es que el director de obras tenga que intervenir en la actividad cualquiera sea su magnitud.

REPLANTEO: Seguridad Industrial.


Dentro nuestro contexto es tan imprescindible la seguridad industrial, por tanto debemos precautelar condiciones de seguridad que el caso amerita, sin embargo en la actualidad pocos son los que cumplen las normativas vigentes, lo cual implica que el rendimiento de los obreros u otros que intervienen en el proceso de los trabajos se manifiesten con rendimientos bajos, subestimando y haciéndonos ver que no es relevante esta acción, sin embargo debemos prever y pretender que nuestra curva de rendimientos suba con acciones involucrando aspectos de capacitación, control y nutrición en salud, más los implementos de trabajo necesarios, cuidando de esta forma la integridad de los obreros y técnicos, ante cualquier eventualidad negativo.

Como ejemplo citamos los implementos de trabajo que requiere nuestro personal en el inicio de un proyecto, en este caso con la construcción de una vivienda y que a continuación señalamos:

DIRECTOR DE OBRAS
Casco de trabajo, una chamarra de cuero, pantalón wrangler, botas de trabajo, guantes de cuero para algún trabajo improvisado, lentes oscuros para protección de los rayos solares.

TOPÓGRAFO
Es casi similar a los implementos de trabajo del director de obras con excepción de los guantes, considerando lo más esencial para su trabajo.

MAESTRO ALBAÑIL
Casco de trabajo, overol de trabajo, guantes de cuero, lentes de protección, botas de trabajo, uniforme primordial para el buen desempeño de su trabajo.

AYUDANTE
Muy similar al uniforme de trabajo del maestro albañil.
Para concluir esta etapa de seguridad industrial debemos complementar que toda dotación al personal de trabajo brinda una actitud altamente positiva, logrando mejorar la curva de rendimientos con mayor eficiencia de productividad.
El impacto de la seguridad industrial debe aplicarse en instituciones públicas y privadas, así también en casos particulares, dependiendo del tipo de contrato o la magnitud de los trabajos a ejecutarse, empero se recomienda aplicar esta norma vigente a la seguridad industrial.

REPLANTEO: Estructura del Trabajo.



La estructura nos facuita a tener coherencia de proyecto ya que determina la base o sustento para organizar, planificar las actividades en forma ordenada hasta lograr una secuencia que determine el éxito de los trabajos.

Lo contrario implica cometer errores y seguir con normativas incoherentes (empírico).

CRONOGRAMA DE TRABAJO


OBSERVACIONES: Las cantidades de datos estimados producto de los rendimientos para determinar los tiempos  aplicables a las acciones discretas.

El cronograma es la determinante que define el tiempo de ejecución de los trabajos a realizar tomando en cuenta los imponderables que se susciten al interior, estos se caracterizan como ruta crftica.

REPLANTEO: Quienes Operan el Procedimiento del Ítem.


Al desarrollar esta actividad debemos contextualizar la participación de los siguientes actores, quienes a su vez cumplirán una labor específica de acuerdo a la especialidad de cada uno, así señalamos como ejemplo al siguiente personal:

- Director de obra
- Topógrafo
- Maestro Albañil
- Ayudante

DIRECTOR DE OBRA.
Es el profesional que tiene a su cargo el proyecto en su contexto y tiene la misión específica de ser el encargado de dirigir las actividades a efectuarse durante su emplazamiento y obviamente sin descuidar la coordinación con el personal de apoyo.

TOPÓGRAFO.
Es el especialista que define las características y conformaciones del terreno, quién a su vez brindará datos de campo y gabinete mediante testigos (estacas)y plano topográfico, para el inicio del trabajo, (replanteo).

MAESTRO ALBAÑIL.
Persona que tiene la especialidad en mano de obra calificada, aparte de ser especialista en albañilería deberá conocer ó saber interpretar los planos que se asigne, por tanto el trabajo que debe cumplir será estrictamente fiscalizada por el director de obras previa coordinación entre partes.

AYUDANTE.
Se traduce en la mano de obra no calificada, para este fin no requiere de especialidad alguna, por lo que debe cumplir las instrucciones de su maestro albañil o personas a cargo del proyecto, en las labores de excavación, corte, relleno, desbroce etc. según requiera esta actividad.

RESPONSABILIDADES
La responsabilidad del personal detallado, debe estar en función a la magnitud del proyecto que se pretende ejecutar, esta actividad dependerá del tamaño de la superficie a replantear.

En el caso del director de obras, será el responsable de definir los trabajos asignados con el propósito de optimizar los costos de ser necesario. Sí tomamos en cuenta los casos particulares, lo correcto es que el director de obras tenga que intervenir en la actividad cualquiera sea su magnitud.

REPLANTEO: Proceso de Trazado.


Para este fin es conveniente realizar el trazo con estuco, efectuando de la siguiente forma:

Se inicia el trazado de líneas utilizando un rodillo circular que gira mediante un eje de rotación, manipulando manualmente y avanzando lentamente sobre el lienzo extendido en todo el perímetro interior y exterior de la superficie del replanteo, teniendo cuidado de no efectuar trazos incoherentes, este trabajo debe realizar el maestro con el objetivo de que el trazado este correctamente horizontal en toda sus líneas, de esta manera aseguramos un trazo aceptable, por otra parte el demarcado debe distinguirse claramente para que no exista dudas antes de proceder con la excavación.

(Fig.13) Demarcado de líneas con estuco.

Otra forma de trazo es mediante la utilización de la picota, empero debemos considerar condiciones de suelo que permita realizar el trabajo, por tanto el operador debe tener cuidado al rayar el terreno según lo replanteado, la delineación debe efectuarse con una profundidad de 5 cm. como exigencia mínima, con el objetivo de que sobresalga lo demarcado, verificando su horizontalidad y alineamiento en todas sus líneas. Ver Figura 14.

(Fig.14) Trazado de líneas utilizando la picota.

Debo manifestar que es posible aplicar diferentes métodos de replanteo, sin embargo plantemos lo usual en la construcción de viviendas.

REPLANTEO: Verificación de la Colocación del Lienzo.

Se mide uno de los lados del ángulo interior por decirle 3 m. luego al otro lado del ángulo a 4 m, entonces nuestra hipotenusa debe brindarnos una longitud de 5 m.

Este cálculo se efectúa de la siguiente manera:

(Fig. 12) Verificación de aristas o ángulos.

De esta manera se obtendrá la verificación teniendo como resultado ángulos de 9O (grados) en cada esquina, de forma que no existan variaciones en la ejecución, lo contrario significa tener paredes asimétricas que no estén en escuadra, con errores de replanteo.

Estando seguros del replanteo, seguimos con la actividad del demarcado de líneas mediante el trazo con estuco.

Preparación y Colocación de los Caballetes.


Antes de proceder a la preparación y colocación de caballetes, debemos verificar el área del terreno donde se realizará la construcción, en base a su nivelación con actividades complementarias de limpieza del terreno, determinando corte o relleno del mismo.

Una vez verificado y suponiendo que no existiera contratiempos que incidan en la labor de colocar caballetes, proseguimos con el siguiente paso.

Para esta actividad requerimos la participación de un maestro albañil y su ayudante, como también un director de obra para el control y dirección del mismo, todo dependerá de la habilidad y experiencia que brinde el maestro albañil, sobre todo en función a la magnitud de los trabajos a realizar en sitio.

Previo a su iniciación debemos confirmar la existencia de planos con todos los detalles constructivos, como también los insumos y herramientas que requiere la actividad, de manera que sea el sustento durante el replanteo correspondiente. En este trabajo debemos contar con el plano de fundaciones (cimientos).


Posteriormente se colocará las estacas simétricamente en las aristas del terreno que el plano de fundaciones nos señala, tomando en cuenta su retiro de 1 m. de distancia en el perímetro de las cotas definidas el plano de la figura 8.

(Fig. 8) Colocación de Estacas.

Este retiro propone brindar seguridad a los caballetes en el proceso de la excavación.

Habiendo empotrado las estacas, simultáneamente colocaremos los travesaños de madera cortada de e = 0.10 m. en la parte superior de las estacas de acuerdo a la Figura 9.

(Fig.9) Colocado de travesaños.

Concluida la actividad del colocado de travesaños, marcamos la superficie superior de la madera, el eje de los cimientos, entonces empotraremos un clavo para ubicar el eje ya partir de ese punto se tiende a medir el ancho de los cimientos, dividiendo en dos medidas proporcionales derecha e izquierda, suponiendo que tenemos un cimiento de 0,40 m. el eje estará ubicado a 0.20 m. entonces del eje principal se procederá a medir 0.20 m. a la derecha y 0.20 m. a la izquierda, también se procede con el clavado en las cotas señaladas sobre la base superior de los travesaños, ver Figura 10.

(Fig.1O) Demarcado del eje de los cimientos.

Habiendo realizado las demarcaciones en las aristas mediante los caballetes, ejecutamos el tendido del lienzo a partir del extremo de la cota señalada al otro extremo, de manera que este tendido deje establecidas todas las cotas del perímetro de los caballetes. Ver Figura 11.

(Fig. 11) Tendido del lienzo.

Realizado la colocación del lienzo para su trazado, procedemos con la verificación de las aristas o ángulos, mediante el teorema de Pitágoras de la siguiente manera.

Herramientas a Utilizarse en su Replanteo.

Para el replanteo debemos prevenir que las herramientas se encuentren en buen estado y no se tenga inconvenientes. El improvisar herramientas en mal estado nos conduce a trabajos nada adecuados, por lo expuesto damos a conocer el detalle de herramientas a utilizar para el replanteo:

 (Fig.7) Herramientas a utilizar para su replanteo.



Insumos para el Replanteo.


Para el replanteo se requiere implementar los siguientes insumos de acuerdo al siguiente detalle:


ESTACAS.
Este material debe ser de madera consistente de 2” x 2” x 0.30 m. con punta afilada en uno de los extremos de la misma, la longitud varia en función a la clase de suelo existente, aunque lo señalado en el cuadro se utiliza con frecuencia.

TABLAS O TRAVESAÑOS.
La madera debe ser semidura y estar exenta de cualquier defecto que perturbe su calidad, además este material deberá tener un espesor de 1” con el propósito que el insumo no sufra deformaciones, la longitud descrita no es una norma constante, lo correcto es que esta dependerá de la sección de las fundaciones, es decir el ancho de los cimientos, el ejemplo planteado es para viviendas tipo.

CLAVOS.
El material debe ser de 234 “o en su defecto 3” que será resistente, esto nos permitirá el fácil desplazamiento vertical, según se vaya sometiendo a los golpes de martillo, además que este insumo servirá para la sujeción de los hilos o lienzos empotrados en la base superior del caballete, esta actividad se efectúa durante el procedimiento del replanteo.

LIENZO O HILO NYLON.
El material descrito, significa tener un insumo que brinde consistencia durante el tendido del lienzo, por la tensión que ejerce de un punto a otro, donde el material servirá concretamente para el trazado de las fundaciones con ayuda de caballetes.

ALAMBRE DE AMARRE.
Este material por ser maleable y consistente nos permite utilizar en reemplazo del lienzo, de manera que también cumpla el objetivo deseado.

ESTUCO O YESO.
El material sirve para proceder con el demarcado del terreno, cuando se considere que ya esté colocado el hilo en sus líneas paralelas y con ángulos de 9O en cada arista, al mismo tiempo verificamos su entorno para aplicar este material en el trazado correspondiente.

Además que este debe estar exento de grumos, ya que puede hacer variar las líneas trazadas, este material debe contener granulometría uniforme bien tamizado (cernido) de manera que no sufra deformaciones de línea durante su trazado.

REPLANTEO: Trabajos con Nivel de Manguera.


Este es un método sencillo, que permite determinar niveles mediante el método de vasos comunicantes, que brindará una aproximación aceptable durante el trabajo, para este efecto utilizaremos una manguera transparente de 3/8” diámetro por 6m. Longitud aconsejable para este cometido. Simultáneamente debemos prever los mojones para colocar sus cotas en los cuales indicaremos rellenos y cortes en sus diferentes puntos.

(Fg.5) Verificación con Nivel de Manguera.

Para iniciar este procedimiento enfocamos a continuación los siguientes pasos:

a) En principio llenarla manguera transparente de agua H20 hasta —10cm. en cada extremo.
b) Controlar el líquido, comprobando y observando de que no existan burbujas en toda su extensión, lo contrario implica incurrir en la toma de datos irrealés.
c) Tomar dos regletas de madera rectas de 2” x 2” por 1.20 m. de largo, el caso está en función a la formación del terreno, los cuales serán utilizados para lograr mediciones verticales y poder apreciar lecturas medidas con flexometro de abajo hacia arriba.
d) El operador más el auxiliar deberán plantear una longitud “x”, por decir 3 m. para saber el grado de desnivel existente en ese tramo, luego el operadortoma una de las regletas para el efecto: Donde se toma en cuenta 1 m. de altura como referencia, posteriormente el ayudante debe ir punto adelante con la manguera, donde el maestro le indicará si debe bajar o subir para encontrar el nivel en la 2da regleta, luego procede con el demarcado en la parte superior de la regla una vez que el maestro instruya marcar un punto donde se sitúe el nivel del líquido en la manguera.
e) Seguidamente se realiza la medición vertical de la regleta, suponiendo que brinda la medición de 0,80 m. teniendo una diferencia 0.20 m. del punto de partida al punto adelante, en este caso a una distancia de 3 m. para luego empotrar los mojones con el nivel establecido, indicando de esta manera corte o relleno, para este caso se toma en cuenta un corte de 0,20 m.

(Fig.6) Colocado de mojones con corte o relleno.

Estos dos procedimientos son métodos que permite tener como resultado desniveles existentes en el terreno; de manera que tengamos listo el área a ser utilizado. En esta etapa de ejecución, mediante el replanteo, que más adelante señalaremos.

REPLANTEO: Trabajos con Nivel de Ingeniero.


a) Se procede a instalar el instrumento en un punto medio de referencia, establecido en sitio, verificando la estabilidad y seguridad de trípode del instrumento.

b) Simultáneamente situar el plato del trípode base superior en el sentido horizontal, logrando de esta forma la nivelación aproximada, para luego procedercon la manipulación de los tornillos de nivelación hasta encontrar su alineamiento mediante el control de las burbujas.

c) Comprobar el nivel realizando giros de 1802 a 3602, si el instrumento quedó nivelado, la operación se reitera en dos oportunidades para su correspondiente verificación.

d) Prosiguiendo con la actividad viramos en principio punto adelante, para luego tener la lectura con la visual en la mira a una distancia “X1”, al cual suponemos una lectura “Y”, seguidamente desplazamos 1809 grados con el nivel a la dirección de punto atrás, obteniendo en la mira una lectura “Y2” portanto operando tendremos un desnivel de “Y’ lo cual nos permite definir si es corte o relleno (ver fig.4).

Ejemplo:

Y=Y -Y2
Y = 1.20—1.35=-O.lSm (Locua{significa efectuarun cortede 15cm.)

Así sucesivamente se va determinando los desniveles existentes en el área del emplazamiento, para este efecto debemos dejar cotas establecidas en mojones de hormigón, piedra plana, losas, etc. debidamente empotradas en el terreno, realizando al mismo tiempo las demarcaciones de corte (C—X), relleno (R —X) en la parte superior del material, realizando esta demarcación con pintura de forma precisa y clara.

En caso que la topografía del terreno tenga pendientes de consideración como ejemplo, un talud de 4O o más inclinación del terreno, entonces se realizara la nivelación en forma escalonada con el mismo procedimiento explicado líneas arriba.
(Fig. 4) Verificación con Nivel de Ingeniero.

REPLANTEO: Condiciones en la Parte Topográfica.

Para este efecto, se recomienda tener un plano topográfico mediante el cual tendremos acceso a los puntos de referencia para ubicar las estacas en sitio.

(Fig. 3) Ubicación de estacas (testigos)

De no existir planos, lo correcto es solicitar un levantamiento topográfico del lugar a construirse, aplicando para este fin, como sugerencia, el método de la poligonal cerrada, este trabajo será ejecutado por una brigada topográfica, contemplando de esta forma los trabajos de campo y gabinete, dejando a su vez los testigos mediante estacas, mojones de hormigón, etc., correctamente colocadas, demarcadas con pintura u otros similares.

Habiendo logrado obtener el plano topográfico, se debe verificar en sitio con nivel de ingeniero o en su defecto con nivel de manguera los desniveles existentes en el terreno, tal actividad nos permitirá tener la certeza de proseguir nuestros trabajos con datos confiables según experiencias de campo, de esta manera consolidar, definir el tema de cortes y rellenos del área ejecutable.

A continuación damos a conocerlos trabajos con nivel de ingeniero y manguera transparente.

REPLANTEO: Preparación del Terreno.

Habiendo realizado la prospección durante el diagnóstico, se puede ver que acciones deben tomarse en cuenta como sustento para determinar el área a ejecutarse, por tanto nos abocaremos a la preparación del terreno, y si el caso amerita daremos lugar a la actividad de realizar cortes o rellenos en el sitio de ejecución, de modo que se tenga una superficie aceptable para su replanteo.

Asimismo si tuviera vegetaciones u otros similares, entonces se procederá con el desbroce, para evitar inconvenientes durante los trabajos.

En síntesis debemos tener un terreno que reúna condiciones topográficas asequibles, para su fácil desplazamiento de la actividad planteada, en este caso el replanteo.

(Fig. 2) Preparación del terreno.

Diagnostico y Verificación del Replanteo.

Se trata de efectuar previa la actividad, la verificación del terreno en sitio, de manera que Nos permita visualizar y programar con anticipación cualquier trabajo adicional como cortes, relleno, desbroces, etc.

Para este cometido debemos también verificar los planos para no incurrir en incoherencias técnicas, fundamentalmente en la parte de mediciones.

Los objetivos complementarios al diagnostico, tienen las siguientes características:

• Durante el proceso inicial de la construcción u otro proyecto similar, se debe localizar en sitio las estacas (testigos), de modo que tengamos referencias para su posterior replanteo y no efectuar un nuevo trabajo topográfico.
• También se debe verificar la conformación del terreno mediante la prospección en sitio, encontrando al paso la superficie del área de ejecución con diferentes características en el terreno, además este propósito facilita ejecutar el replanteo sin dificultades.
• Luego comprobaremos el tipo de suelo existente antes del replanteo, de modo que se pueda prever y definir el tipo de estacas a utilizar durante el trabajo, determinando con este accionar las condiciones que puedan reunir los suelos: blandos, semiduros, duros, rocosos, etc. esto permitirá valorar en la toma de decisiones para el empleo de materiales y herramientas en esta actividad.

(Fig.1) Diagnóstico del área a emplazarse